Tras las hijas de Los Gigantes

Levanto la mirada... se me imponen en el horizonte, recostados sobre la tierra, su esencia pétrea de roca y granito. 

Los colosos descansan dormidos a 2.200 m.s.n.m., y sobre ellos el agua de los ríos cordobeses con su tinte al mejor estilo del te ingles, entre algas y rocas. Ellas... salvajes arco iris, de reflejos dorados. Más profundo en el vientre del lecho, numerosos insectos que advierten la pureza de estas aguas, cálidas y  de las mas calmas que he visto. 


Apenas el canto del río se siente. La tranquilidad lo caracteriza casi en todo su recorrido. Quizás tan solo, no quiere despertar al gigante dormido que lo abraza.

El 27 de Noviembre, después de una semana agotadora en la Provincia de Córdoba, me reúno con un conocido guía de la zona. Ernesto Mazolo, dueño del Córdoba Fly Shop, instructor de lanzamiento y atado, pero sobre todo una excelente persona. Con él, partimos ese mismo día desde la capital mediterránea, hasta la localidad de Tanti, en donde nos sumergimos en las sierras unos 70 km aproximadamente. 


En el horizonte dormían... dormían Los Gigantes. En lo lejos, la tranquilidad de un río me impacientaba. Me impacientaba el llegar a él. 

Aguas más que lentas, aguas chatas. Podría decirse... un solo flat que, recorría la roca desnuda. Recuerdo de te ingles.


-Las condiciones eran buenas-,  me comentaba Ernesto, pero... era un río difícil, que requería suavidad y incógnito... camuflaje de ambiente. 

Los primeros intentos, no fueron los deseados. No lograba entrar en armonía, en vibración. Luego... después de no dejarme intimidar por el paisaje, entre en conexión.


Estiré un poco mi tippett, lo afine y ate una hormiga en anzuelo #18, con alas blancas. Ya que los contrastes no me dejaban ver a la mosca. Teniendo en cuenta a la vez,  que días antes había visto muchas así.


Me arriesgue y tuve resultado. Cuando el río parecía tornarse aún más calmo, el silencio se rompía por el salto vivo, de la Arco Iris en hatch. Toda calma se perdía y desde lo alto, entre las rocas escondido, al igual que en mi querido San Luis,  observaba las subidas, todas en splash. Lo que me advertían: - una eclosión de Caddis. La respuesta fue inmediata, una inminente Caddis Emergente me traería varias capturas. Entre ellas, un hermoso salmónido de unos 40 cm de largo.


Es muy importante, leer correctamente a la naturaleza. 


Las Caddis se posaban en la roca gris, no podía dejar pasar la oportunidad de usar mis Caddis de CDC. 

El primer intento fue,  a pez visto, mi guía me advierte, la subida de una trucha en una pequeña corredera detrás de una roca parcialmente sumergida. Observamos juntos y así fue, una hermosa Arco Iris, subía por las adultas de Caddis.


Coloque mi mosca con un pro activo y la observe derivar 1,5 metros hasta el campo visual del pez. Finalmente en una subida recta...el reflejo dorado, y un ataque que sin dudas, hace la felicidad;  por más que después de unos saltos ese pez se soltara.


Una y otra subida, que reforzaban mi felicidad, por un lado de pescar en estas tierras, por otro... de tener un nuevo amigo y finalmente por pescar interpretando, observando con detalles, paso a paso... por un río que parece no querer despertar al gigante dormido. Volveremos por él. END

Fotografía: Sebastian Pagano y Ernesto Mazolo
Edición: Jorge Aguilar Rech
BROWN TROUT ARGENTINA
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