La Laguna del Diamante

Pescando en las Aguas de Babel.





Cual tierra de cien culturas...Babel de las lenguas, de las aguas. La Laguna del Diamante representa en mi mente, la de las cien practicas. Cabe en ellas fierro, carne y sangre corazón, y la desprolija cantidad de muerte. También las plumas.

Al viento... ofreceremos cada sacrificio, cada escama, y en agradecimiento y al perdón de  la Pacha Mama.

Templo lóbrego de la Fontinallis, decadente de alimento y de vida caníbal. Las imágenes de lo sacro y lo profano revolotean en nuestros corazones. Nos angustia.

Nos amarga la idea de pensar en que es a esas alturas ella... la Fontinallis, la única capaz de hacer vida.





También podes ver este corto en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=LdPPMCyH7vM
La noche. La noche, nos acobija en la partida. La llegada nos pone en primera fila del amanecer.  Las siluetas de las montañas se descubren a la luz. En la mente se guardan las imágenes de los recuerdos...el camino, las señales ...el canto de los pájaros.

Pescar en estas alturas es un desafío al alma. El altímetro nos mostraba los 3.200 m.s.n.m. El frío es intenso...y el viento no tiene piedad.  Buscábamos a las Fontinallis de Babel.

El ingreso a la Reserva de la Laguna del Diamante, fue puntual a las siete de la mañana. Después de presentar nuestros permisos y abonar la tasa correspondiente... el viento silbaba sin pausa en nuestro ansioso camino. La puna se hacia sentir en la Passport V6, la que apenas podía tomar el aire necesario para subir al punto mas alto del camino registrado a unos 3.600 m.s.n.m..

Disfrazada de espejismo aparece la laguna. Azul...comprensible como un ojo de cielo en la tierra yerma. 
Al Oeste las morenas nos da alojo a la travesía. Aquí en el playón de las morenas una visión de carpas, trapos y tiendas, nos pone en situación. Llegamos a la profana. Ya no hay nada sacro por estas aguas... pensábamos. 

Eran las 8:30 AM, y el viento corre al este implacable.  El veril lejano promete... y cumple apenas. Al superar los 18 metros, mosca que profundizaba, era captura. Mi vara # 4 de 9 pies, lanzaba una Scientific Anglers Wet Tip Express de 150 que se iba al lecho de musgo y algas. Entre éstos dormían las Fontinallis. En un arruyo de 1º C del que no despertarían .Solo los mínimos movimientos de la Orange Marabu las hacia tomar por irritación pura.

Se sumaban las capturas pero venían a nosotros, lastimadas, mordidas por el cruel canibalismo. Los tamaños no descendían de los 40 centímetros y no estaban escuálidas como en temporadas anteriores. Las peleas no eran fuertes.

Las horas pasaron y hacían que los resultados magros nos devolvieran al pedregullo volcánico de la costa. El regreso fue celebrado por el incomparable corte de novillito a las brasas robadas. Y un cocinero que con sus atenciones y buen gusto culinario se destaco, el hombre de campo Gustavito Montoya. Siempre atento y al convide celebrábamos el estar ahí pescando entre amigos.

Así cansados por la puna... y satisfechos en el cuerpo, decidimos tomar el espejo por el este. Rumbo al Paramillos. Arroyo que llega por el este y congrega como es habitual a las truchas en su entorno.

El viento nos ataca fuerte, superando lo 85 km por hora  y hace morir a las olas del espejo que  complicaban el vadeo.

Preparados, enfrentábamos al gigante que silbaba fuerte en los oídos. Los cast eran muy difíciles de producir. Pero aprovechábamos la energía misma del viento y así podíamos atinar algunos metros. 

Las respuestas en el Paramillos, fueron numerosas. Usábamos las mismas lineas de hundimiento y un trabajo muy lento en lo profundo. Gustavo Montoya ata una mosca de su invención... la Lagunator.  La que nos comienza a otorgar grandiosos resultados. Germán cerca de la junta supera las expectativas y su vara es premiada con cuantiosas escamas. Su patrón preponderante fue la Bichon Fly y Wolly Bugger Negra y Roja.

El músculo nos deja. La mente se convence que la jornada no era mas que eso. Plagada de Double Haul´s,  y vadeos complejos que luchaban con olas de 80 centímetros taladrantes al físico.
La temperatura punzaba mis húmedos brazos y el telón del día se tendía entre el sol que no se animaba a calentar.

El crujir de las piedras de la rampa del Paramillos ponía un mantra de sueño y cansancio a la marcha.

Federico y Guillermo Monserrat, habían tomado otros rumbos... el río. el que en su amabilidad y nobleza, les había permitido trabajar ninfas y secas. Temiendo excelentes resultados  

Desde la Playa del Paramillos, calentando el aliento con un café veíamos como el Diamante se disfrazaba de mar y sus truchas recién se despertaban. END


Autor: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Jorge Aguilar Rech/Luis Soria/Gustavo Montoya/Federico Monserrat.
Equipo: Jorge Aguilar Rech, Luis Soria, Gustavo Montoya, Germán Fernandez, Nicolas Aguilar Rech, Gonzalo Mella, Federico Monserrat, Guillermo Monserrat.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2.010.Todos los derechos reservados.
http://www.youtube.com/watch?v=LdPPMCyH7vM

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