La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Libertad

El impulso ancestral que me lleva a pescar es incontenible. Necesito por alguna razón tener esa sensación de fuerza y lucha en mis músculos. Esa explosión de adrenalina que mi mente interpreta como felicidad. No se trata de poseer, no es capturar para perdonar, para conceder. No lo es.


Es estar ahí y enfrentar a los elementos. Es tal vez una de las pocas rebeldías que me permito en este planeta de servidumbres y sofisticada esclavitud.

Ahí... miles de metros mas allá del ruido del hombre está mi esencia, mi elemento fundamental de existencia. Sentir el solo soplar del viento en mi cara, inspirar cada molécula de aire compartido con jarillas y tomillos es estar totalmente unido a cada ser, a cada elemento. 

Cuando voy en busca de un pez, mi mente se sumerge en un único mundo sensorial de estímulos visuales, táctiles, olfativos... Como una bestia mas de la creación, motivado por la única fuerza que me mueve en este acto... la curiosidad.



Si...curiosidad que se traduce en búsqueda indefectiblemente. Años atrás abandone la codicia de los contadores de piezas, la triste vulgaridad del tamaño, el aplauso estúpido de los podios y relajo vulgar de los campeones.  

Me sumergí entonces en el mundo de la búsqueda. Cuánto aprende un pescador de un pez, cuanta similitud podemos llegar a tener con ese ser vivo. Cuanta sabiduría en un ser para muchos insignificante.

Hoy, al sostenerlo posado en mis manos. Al someterlo al impacto del otro mundo para él, el mundo mio, el del aire. Solo intento conocer en su mirada aterrorizada, los matices de su existencia.

Dándole como si yo fuera alguien superior a él, la libertad. Libertad que ninguno de nosotros podrá experimentar jamás. Eso es mi promesa. END




Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Pablo Borel y Jorge Aguilar Rech
Todos los derechos reservados
COPYRIGHT 2021

 

 

El insignificante acto de pescar.

La pesca con mosca es algo tan pequeño.  Un acto tan insignificante y tan poderoso a la vez.  Que como todo lo simple y sencillo por inevitable vanidad humana, intentamos de comprender con la razón, la técnica, la ciencia del intelecto. Ignorando la verdadera enseñanza de ella.  Esta tan arraigada a nuestro ser. Tan interna en nuestra conciencia,  en nuestra escencia que nos define como seres humanos en cada acto. 

Tal vez no se trate solamente del pez.


Intenta observar al un  pescador con mosca, cuando impulsa unas simples plumas  por el aire para engañar aun pez. Definelo en base a su técnica, a su forma, a través de  su intención, su ansiedad y necesidad. Ahí... vas a conocer al verdadero  ser. Un pequeño acto tan poderoso. END



Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Pablo Aguilar. Protagonista Paulo Rodriguez

BROWN TROUT ARGENTINA 2021
Todos los Derechos Reservados

Pensamientos junto al río. Mi reflejo.

Ese día fue especial. Pero mucho mas especial que otros. Lo sentía así, desde las primeras horas de luz. Sentía todo en eje, en equilibrio; donde la cadencia exacta del tiempo, el suceder de cada cosa y la ausencia total de la ansiedad se ocurrían en total concordancia. La luz, la temperatura y el aire, todo era el preludio de un día excepcional.


Estaba con mi gran compañero, hijo y amigo Pablo. Ambos en el arroyo. Inmersos en la naturaleza. El y yo, incrustados en la total inmensidad del Andes. El tenue sol de mayo nos adormecía, cercano al medio día. Sediento, busco un claro en el correr fresco del arroyito. Necesitaba beber un poco de agua. Me inclino y arrimo las manos en cuna para atrapar un poco. El espejo del pozon refleja mi cara. Al comienzo fracturada de ondas y al cabo de unos segundos... ahí estaba. Una imagen reveladora. Era ese mismo niño de hace 40 años atrás; tiempo en que comencé con esta búsqueda y la llame pesca. Y sonreí. Sonreí desde mi alma. Era esa luz, la iluminación del  conocimiento, la experiencia encarnada y una meditación que solo en estos dias míos, se da.  Mire a Pablo... él, tal vez sin comprender la situación,  respondió a mi gesto con un -que es?, -que pasa, -que hay?.


Como explicarte hijo mio... todo lo que siento cuando estoy aquí?, pensé a mis adentros. Como explicártelo en el idioma de tus dias de joven, para que puedas entender?.  Desde mi mundo donde el tiempo transcurre distinto,  a tu mundo de lo inmediato y veloz?. Recuerdo que en ese momento te respondí con un para nada concluyente -nada importante!.  Pero hoy, te lo contare en este mundo de letras escritas. En este viaje hijo mio, he recorrido un camino lento, relajado y placentero donde la experiencia se abre camino en el tiempo y es disfrutada minuto a minutos.  En ese recorrer de vivencias, me he preguntado sobre esto que llamamos pesca con mosca. Me he preguntado cual es el fin, cual es su esencia verdadera en estos tiempos modernos.
 
Busque cada día, una respuesta, abrazando a la virtud de conocer a cientos de personajes y entre ellos... 
-parecen recorre en mi mente, cual carrusel de retratos de cada uno de ellos-. conocí a los místicos y  a los pragmáticos, a los técnicos como a los artesanos, a los campeones y a los perdedores, rústicos y sofisticados, gurues y súbditos, los talentosos e imitadores,  sectarios, odiadores, a los vendedores de todo.  En fin un universo vasto de escencias, de formas, de personalidades y seres únicos. A quien volvería a conocer mil veces.

Y aquí estoy yo...querido hijo, un eterno aprendiz. Incapaz de escribir recetas, formulas y alquimias. Porque no me interesan, no profeso esa fe, no entiendo su ciencia, esencia o eficacia.  Pero sí,  su sustento físico, matemático y químico. No soporto lo no esencial, lo sobrecargado de dogmas, lo oscurantista. No creo en los adornos del mediocre y abrazo lo simple, lo  elemental y natural. Mi fe, mi teorema y demostración, se trata de esto que llamamos pesca con mosca como algo simple, que en base a conocimientos científicos y técnicos adquiridos y aplicados en tiempo y en forma dan por resultado un pez.  Solo se trata de saber leer el libro de la naturaleza. Comprenderlo.  Es tan simple como respirar, como caminar y comer.


Es una conexión casi subconsciente con el entorno, con cada ser vivo, con los elementos y con el pez. Pez, que arrebato de su entorno acuoso, de su conciencia animal que el comprende como vida, para tenerlo en mis manos, admirarlo y grabarlo en mis recuerdos. Eso a lo que yo le llamo pesca. Ignoro aun porque lo hago de esa forma, porque lo devuelvo.

Pero esto... es solo mi manera de sentirlo. Tal vez tan intrascendente, tan etérea y absurda!. Tal vez esa es mi respuesta. El porque de esta torpe y sofisticada coreografía. Ese es mi reflejo al tiempo en que vivo mi primer lustro. 

En esta inmensa búsqueda... en este viaje, puedo decirte que la pesca es todo lo que el pescador quiera que sea. Yo prefiero la verdadera simpleza. La de ese niño del reflejo. END



Autor: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Pablo Aguilar
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BROWN TROUT ARGENTINA

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