Pescando Peces de Barro.

El menos tonto de todos los peces.





Fue un río con un importante caudal que atravesaba las sierras puntanas y regaba con su pureza  los campos ribereños. Un río lleno de truchas... sanas, grandes y platas arco iris... pero, por esos tiempos. 


Cuando llegue al Río Grande, directamente caminé al pool de aquella preciada pieza salmónida, y decidí encararlo de la misma manera. Coloqué la mosca tal cual lo hice con aquella trucha; deje que profundice y de pronto un fuerte pique... un enorme tirón y luego una larga corrida llena de adrenalina y canto de reel.  Otra trucha más, exclamaron mis adentros. Pero... pasaron unos minutos hasta que pude ver a ese pez. Sólida pelea me dio, pero la emoción y la falta de experiencia, me confundieron por completo y no me dejaron ver lo que  tenia en mi tippet .  Un pez que se confundía con el color te del agua, un brillo dorado que nada se parecía a una arco iris, una fuerza y tamaño descomunal. Fue ahí... cuando capturé mi primer carpa con mosca. No lo creía pero era así, ese pez del barro, me lleno de adrenalina y excitación.


Luego me percaté, que no lo había entendido en su momento... y aquel día nunca creí que se despertaría en mi corazón mosquero,  una especial atracción por estos peces del barro.

Lo primero que debemos enfrentar, es el desafío de conocer la especie.  Esta etapa es una de las más importantes. Buscar la información que no existe o, de la que solo hay algunas palabras. Lo primero es estudiar, buscar, recopilar y no solo leer. Leer es ser aficionado.  Hay que estudiar, aprender y luego experimentar en el río. De eso se trata.

Fracasé por un tiempo con las carpas, porque las intentaba pescar ... de la misma manera que a las truchas.  Al no tener resultados positivos, me daba cuenta que algo faltaba, una etapa había sido obviada. Finalmente busque información, estudié algunas características de  los ciprínidos, su comportamiento, su alimentación y sus sentidos. Luego busqué lo referido a pescarlos con mosca y encontré el mejor de los artículos, uno de Dave Withlock, donde resumía un poco de todo y finalmente me sentí capaz de volver al río.


Así fue que volví al Río Grande y a sus Siete Cajones. Cuando llegue, lo primero que hice fue observar con cautela, estuve horas, intentando con máximo sigilo. Pero todas se esfumaban con el más mínimo movimiento. Hasta que logre visualizar tres enormes carpas que no me vieron y les pasé una ninfa por delante de ellas apenas unos 30 cm, y se las aleje, como si el insecto se escapara del pez. Así fue la primer tomada, que duro apenas unos 2 minutos hasta que esté espectacular fantasma dorado, se llevo mi esperanza y me devolvió una mosca con el anzuelo sin curva. Era una Prince.

Volví a pescarlas después de unos meses y finalmente con el máximo esfuerzo, mi Pheasant Tail  se llevo la captura.


Y así entre fracasos y aciertos, estos peces cautivaron mi corazón y mi alma. Concentraron mi mirada en ellos y cada vez más.


La última tendencia en Europa, se transformo en una pasión para mí. Una alternativa distinta, llena de incógnitas.

Marcelo Morales, escribió sobre las carpas en la 7ma edición de la revista Magazine Mosquero: -¿Cual es el menos tonto de los peces?. Las carpas se llevan los laureles en astucia y sentidos refinados. En aguas claras pescar carpas con moscas, es una partida de ajedrez con el mejor ajedrecista, donde casi siempre nos dan jaque mate. 

Por otra parte Dave Withlock comenta que, si tuviéramos que crear un súper pez para pescar con mosca en el siglo XXI. Este debería ser inteligente, selectivo, fuerte, rápido, casi indestructible y abundante en todo tipo de aguas, ya sean estas frías o cálidas. Este súper pez debería poder coexistir con otros peces deportivos, comer mucho, desde el fondo a la superficie.   Debería tener la habilidad de sobrevivir a la polución ocasionada por el hombre. Resistente a la lluvia ácida, PCB´S, metales pesados. Este pez existe, ha existido por más de 100 años en EEUU. Adaptándose a todo tipo de aguas. Este increíble pez es la carpa. 

Lo que dicen estos pescadores es una total realidad, la cual he podido vivir en caña propia, experimentando mayormente momentos de fracaso, pero una enorme alegría cuando al menos uno de los centenares de peces se animó a tomar mi imitación. Ese es el punto sin dudas mas difícil. 



Resumiendo, los ciprínidos, presentan mayor sensibilidad y astucia que los salmónidos.

Las carpas a diferencia de otros peces, presentan tres métodos de audición, un oído interno, un sensor de línea lateral, y un aparato formado por pequeños huesos y ligamentos que conectan al oído interno con su vejiga natatoria.  La disposición de estos elementos permite a las carpas cubrir mayor cantidad de áreas y detectar sonidos y vibraciones de mucha mejor forma que los demás peces. 

Las carpas pueden detectarnos antes que nosotros a ellas. La mínima vibración, la menor sombra, despierta en ellas un instinto de supervivencia, o desaparecen o se inmovilizan e inmediatamente cierran su apetito, alerta a cualquier amenaza, por eso si nos detectaron antes y nosotros no lo percibimos, podremos pasar frente a su boca cualquier mosca, que no será tomada. 

Las carpas tienen gran resistencia a las aguas anoxicas. Pueden resistir un largo tiempo fuera del agua, gracias al sistema branquial que presentan.

Son omnívoras, comen algas, semillas,  insectos acuáticos en sus diferentes estadios de madurez, insectos terrestres, otros peces, distintos invertebrados y hasta las ovas de otros peces. Filtran el barro del fondo, para seleccionar solo el alimento, algas, ninfas, ovas, y detritos.
Este variado menú nos permite crear patrones particulares y llenar una caja completa de moscas para la carpa. 




En las aguas con carpas, no tendremos buenos resultados si realizamos la misma lectura de aguas que hacemos comúnmente cuando pescamos truchas. Los lugares en donde se aloja comúnmente la carpa son lugares en donde generalmente no hay truchas, además su comportamiento es diferente. 

Las carpas están en los enormes pools,  patrullando de forma permanente, en las correderas también pero generalmente se desplazan en forma constante y no esperan la comida que deriva, como lo hacen las truchas, aunque hay excepciones en donde las carpas nadan contra corriente, fijas en un mismo lugar esperando la comida que deriva. Se ubican en las orillas de ríos, justo en la zona de la capa límite, donde la velocidad de las aguas es cero. En donde el agua está estancada y poco oxigenada. En los pequeños charcos o bolsillos poco profundos de las riveras. Lugar donde pueden obtener mucho alimento del fondo lodoso de estos sectores. Esos últimos albergues son los que mayormente debemos tener en cuenta, pero que constituyen todo un desafío, porque tenemos que acercarnos con cautela para poder pescarlos. 

En ríos de aguas claras debemos observar  la entomología y ubicación de los peces, luego su comportamiento, si están comiendo en superficie o profundo. Y luego interpretar que están comiendo. Analizar la forma de llegar lo más cerca posible  de las carpas y de la manera más sutil, delicada y camuflada posible, sin generar vibraciones ni sombras y lo más oculto que se pueda, aprovechando los obstáculos naturales para tal fin. 

Evitar los falsos cast y los bruscos movimientos con la caña, es una clave fundamental. Al acercarnos, con  absoluto control y precisión y una mejor presentación, tendremos más chances porque además podremos ver como se desplazan los peces  y que recorrido realizan y así seguramente obtendremos buenos resultados. 

Al observar el alimento, podremos intentar con ninfas. Son infalibles las de Dragon, Damsel, Mayflys. Particularmente la Pheasant Tail me ha demostrado llevarse los premios junto a la infalible Prince.  Las imitaciones de peces como las Wooly Buggers en colores oscuros parecen tener buenos resultados.  Comen semillas, algas y vegetales según las épocas del año. Las semillas y flores que coman estarán en función de la vegetación ribereña y las épocas de floración. Debemos observar el color de las algas y el movimiento de las mismas, para imitarlas con colores parecidos de materiales que en el agua se comporten como tales. 

Si elegimos una correcta mosca, visualizamos nuestro pez y estamos posicionados en justo lugar, entonces haremos nuestros primeros cast. En ese momento nuestra mosca estará en el agua y ya estará pescando. Pero... para que la carpa la tome es un largo camino. No es tan simple lograr el recorrido del pez hacia la mosca. Es un proceso lento, porque estos peces se mueven lento, es un camino lleno de adrenalina y nerviosismo. Esperar sin respirar, sin movimientos, prácticamente hasta acalambrarnos. 


Es importante no generar movimientos bruscos de las moscas, para evitar vibraciones, es importante ocultar de lleno la línea, y por esto usar leaders largos y también ocultar la caña.  Podremos incluso,  apoyarla pegada a las rocas. Cuando la mosca esté en el agua debemos esperar a que el pez esté cerca de la misma, en ese momento solo debemos mover nuestra mano suavemente, para imprimir algún movimiento ascendente sobre la mosca a través de la línea.  Pero ese movimiento debe ser sutil, apenas unos cm, lo que será suficiente para que este paciente pez la tome y en ese momento clavamos.


Lo que sigue es impresionante. Una larga corrida y fuertes cabezazos, que harán temblar todo el equipo, hasta el límite de las tensiones.


Withlock recuerda que - La carpa que capturó con mosca, estaba en el Lago Taft en Oklahoma, en junio de 1946. Peleó tan duro que dejo con un arco permanente a la que fuera mi primera caña de mosca, una bien usada, vara de 9 pies 3 piezas de Bamboo que mi padre había comprado en una tienda de empeño. Nunca olvidaré como se curvaba aquella caña, recuerdo que no quería contarles a mis amigos, ya que me avergonzaba decirles que había pescado una carpa, pensando que ellos se reirían de mi.

El equipo para las carpas es mediano. Una caña # 5 o #6 es una vara ideal. Aunque particularmente he exigido equipos # 3 y # 4, exclusivamente el # 4 es mi preferido, una caña de grafito, full flex  que me ha permitido afinar mis tippets, y a afinar el tippet con estos monstruosos peces de agua dulce representa un desafío, y muchas veces perderlo.
Pescar carpas con moscas es un desafío, poco estudiado y practicado en la Argentina.  Una alternativa llena de satisfacciones, porque son peces difíciles, porque están llenos de misterios y astucia. Pescar estos peces es igualmente maravilloso que hacerlo con salmónidos. Representan una dificultad técnica y de comportamiento extremadamente agudizado. Lo que hace  maravillosos a estos peces del barro. END.




Mi mente recorre los recuerdos de una jornada de pesca de hace unos años. Un enorme pool sobre el río Grande de San Luis, en el área cercana a los Siete Cajones, República Argentina. Ahí... volví a mojar plumas.  En este exigente río.

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