Las Truchas del Yaucha.

En el nido de Cauquenes.




Al alba, el sol nos alentaba al llegar a la vieja tierra de San Carlos, al sur de la Ciudad de Mendoza, Argentina. Nos movía en ánima del amanecer, el vapor del aire de la mañana, el color furioso del cielo contrastando con el monte verde seco. Cada rincón era descubierto nuevamente, aunque fuese la centena vez, que lo recorríamos. Al menos servía como llave de los recuerdos y molotov de los sueños del futuro.

El legendario Yaucha se esconde entre arenas y pómez. Testigo de la parida volcánica del  Maipo. Un libro de historias milenarias que, se abre  al hombre que quiera leerlas.

La ruta 40 al sur y la 98 a oeste... nos llevaba al Parque Provincial del Diamante. Al llegar al playón de la Bajada de los Pescadores, 167 kilómetros nos había separado de casa. Nos percatamos de la baja temperatura del aire, apenas 14 º C.  Su pureza inflaba el pecho y alimentaba de oxigeno cada sueño y cada expectativa salmónida. El sol...ausente entre nubes grises y esa bruma de montaña...

Nos hallamos a 1.900 m.s.n.m, y ciento cincuenta metros arriba del curso del arroyo.

Comenzamos entonces, la exquisita ceremonia de la preparación. El tiempo transcurre lento.  La vara elegida, la línea, y la caja de moscas en su lugar . Así es el habito y así la ceremonia. Cada detalle nos adentra mas en la pesca, en el escenario natural, nos concentra.





















Comenzamos a descender por la interminable Bajada de los Pescadores a las 12:00 a.m. el sol aun ausente. La brisa fresca continuaba soplando al llegar al ceno del arroyo. Aquí, Sebastián Pagano, comienza a realizar los primeros muestreos etimológicos mientras yo tomaba los escasos grados centígrados del agua. Segundos mas tarde se marcaban los 4,7º C y las piedras hervían de Efémeras y Stoneflys. Su tamaño mediano nos sugería un anzuelo #14 de algunas Masartas, algunas Pheasant Tail o Princes. Pero la escasa temperatura nos involucraba en la inercia del pez, en el sueño helado de los de sangre fría. Pero nos negábamos a la irritación, así es que tomamos la decisión de trabaja las ninfas de la forma mas sutil posible. 

La modalidad de bajar el arroyo sin pescar fue seguida por los tres a paso raudo.  Llegamos al gran curvón y comenzamos a subir.  El plan es subir el curso del arroyo pescando up stream y a deriva natural con cast cortos y pro activos. El snake cast era imprescindible a la hora de evitar el drag de las corrientes  alternas y fuertes. Sebastian fue seguido por Pablo Pagano, su hermano, en la estrategia de pesca. Sorpresivamente Pablo era agraciado con el primer pique y captura. Su Prince en anzuelo #14  fue tomada por una Arco Iris de unos 35 cm, enérgica y fuerte. 














El ascenso continuaba en total coordinación. Siempre a uno le tocaba trabajar primero un sector. La captura posterior a unos minutos del medio día... fue de Sebastián. Su trabajo a deriva natural, lo preiaba con una enérgica Arco, que tomaba y sacudía su Pheasant Tail en numeral 14. Una trucha fuerte y sana, que fue devuelta en tributo al arroyo y a su vientre.



También podes ver este corto en:   
http://www.youtube.com/watch?v=4cLPcgnxXNU


En  todas las ocasiones, el lanzamiento fue up stream, con la técnica pro activa del Snacke Cast y  en algunas correderas sacando de la trayectoria principal el líder y colgando literalmente la mosca.

Cercano a las 15:00 hs al final de un run... mi vara se flexa y los espasmos de la tomada me sorprenden. Un lucha extraña pero bastante aguerrida me ponían a una Arco Iris de unos 300 grs en la lista de capturas.  Pero la sensación de la trucha robada por la aleta ventral, me inundo de una sensación  extraña... como de poco, de nada, de cero.






















Las horas se entraban en la tarde de sombras y el arroyo se enturbiaba de a poco. Un arroyo que nos negaba sus frutos salmónidos, durmiéndolos de frío y tapándolos en los sueños de su agua lechosa. Pero en su gran sabiduría de elemental de la montaña, nos daba a cambio a cada minuto un regalo nuevo de imágenes, protagonistas de Cauquenes y Cóndores, de música de agua, de brisas frescas. Y que nosotros festejábamos extasiados con un brindis de un excelente vino  o una sonrisa de felicidad por cada regalo. END






Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.


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