Pescando al Amarillo del Río Dulce

Setiembre fue el momento elegido para el Río Dulce, en Santiago del Estero, República Argentina.

Loreto nos recibió con 34º, seco... lo que lo hacía muy soportable. El pueblo es muy pintoresco y tiene la virtud, de quedar a pocos kilómetros del río. Zona donde el mismo tiene un ancho muy interesante que hace que sus aguas fluyan lentamente, y con muchos pesqueros del libro.

Cesar Neme, guía del Dulce muy reconocido en la zona, estuvo a cargo de la balseada. Comandando la segunda balsa iba Mario Santillan, otro no menos conocido baqueano, quien además es guía del Juramento. Ambos, muy conocedores del río, las costumbres y hábitats del amarillo.

Por momentos... el paisaje se asemejaba a algunas postales mentales que uno guarda de la zona de Corrientes, río ancho con las costas plagadas de vegetación que llega hasta el agua, hasta ahí llegan las semejanzas, pues mientras allá el Paraná es muy caudaloso y de cauce profundo, acá el Dulce es de bajo caudal y de poca profundidad; mientras allá es selva, acá es monte, del bioma Chaco sobresaliendo el jacarandá que estaba en flor, el algarrobo y sobre todo el vinal, con sus espinas de impresionante dimensión y dureza, capaz de atravesar una rueda de tractor. Era común cruzarse con lugareños quienes metidos hasta la cintura en el agua, estaban pescando  al choque, que es como ellos llaman a la forma que tienen de pescar el sábalo.

Con el sol apenas asomando el horizonte se iniciaba la travesía. La primer jornada, con viento del norte. El amarillo no estuvo muy activo a primeras horas y no tenia muchas ganas de dejar el refugio del palo por ir a tomar una presa. Solo algunos piques que no pudieron ser capitalizados. Después de la parada obligada al medio día, para alimentarnos y escapar un rato de la peor hora de sol, volvimos al río. 


Ya se notaba un aumento en la actividad y enseguida se dio la primera captura, un bonito ejemplar de 3kg. Lindo ejemplar teniendo que cuenta que el Dulce se esta recuperando de la terrible matanza de dorados del 2003 cuando por “error” secaron el río. Esa tarde tuvimos varias captura más y varios piques fallidos o bien por fallas nuestras o bien por distintos factores que siempre ocurren como un palo que roza el tippet o un pez que suelta antes de clavarse.

El intercambio de experiencias y anécdotas no faltaron en la cena y junto al semblante de cansancio, después de una jornada de casi 10hs de casteo sin parar, estaba el del entusiasmo y la sensación de haber vivido una experiencia fantástica y muy alejada de nuestra pesca truchera habitual.

El día siguiente se repitió el ritual en otro tramo del río, el viento había virado al Sur y de entrada no más se percibió un cambio, los sábalos estaban muy activos desde temprano. La primera captura no se hizo esperar y a esa le sucedieron otras más.

Cercano a una barranca, en un palo que apenas asomaba el agua, tuvimos el pique de una bestia, que saltó dejándonos boquiabiertos, pero al segundo salto se soltó. Nos quedamos con una mezcla de sensaciones, entre asombro y frustración.

Pero el río da revancha y tan solo 10 metros más abajo, justo cuando la mosca cayó rozando un palo... tuvimos una toma muy violenta, que dio la sensación que en el agua se había producido una erupción volcánica. Después de una muy buena batalla, de más de 10 minutos, peleando por conseguir llegar a los palos, y tras regalarnos 3 o 4 esplendorosos saltos, donde el porte de su lomo nos arrancaba un grito de júbilo, pudimos tomar una hembra que arrojó en el boga grip nada menos que 5 Kg. Una hermosa medida para ese río.


Ya en la parada del medio día la cuenta de capturas era muy superior a la del día previo y la alegría era inmensa por las emociones vividas. El lugar de parada esta vez fue un banco de arena bastante extenso que nos dejaba un veril profundo hacia la orilla que mostraba lugares interesantes y prometedores, con lo que la parada se alargó mientras hicimos algunos intentos vadeando, con muy buenos resultados.

Hacia el final de la jornada las alegrías se siguieron sucediendo dándole un lindo broche de oro a nuestra experiencia de balseo.

Ya el sábado, acompañados por Mario, tuvimos nuestra experiencia de vadeo. Esta modalidad resulta muy interesante en este río, ya que por sus características de tener muchos bancos de arena y ser de poca profundidad en muchas partes, nos abre un abanico de oportunidades y acceso casi a cualquier pesquero. A la mañana tuvimos muy poca actividad pero a la tarde cambiaron las condiciones y se dieron muy lindas capturas.








Nuestros equipos iban de varas 6 y 7 de 9 a 10 pies, las lineas salt water se comportaron muy bien con las temperaturas reinantes, no así las fresh water que usamos acá, las que después del medio día se volvían incasteables. Las moscas usadas con éxito fueron las Némesis, Oncas con cabeza andina y estilo Deceiver, en cualquiera variedad de combinación de colores, eso si, bien lastradas, las moscas deben desaparecer de la vista ni bien tocan el agua.

Nos fuimos, dejando amigos atrás. Con la profunda convicción de que nos volveremos  a ver muy pronto.END






Autor: Miguel Arizu.

Fotografía: Miguel Arizu.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fishing Team:  Miguel Arizu, Raul Caqete, Daniel Piccin, Leo Quinteros
para BROWN TROUT 
         ARGENTINA.



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