El sadismo de la mosca.

La compleja contradicción de pescador.
Entre el dolor del pez y el placer de la devolución.


Nunca… los humanos lograremos concretar producto de las investigaciones científicas, la vacuna mágica del mayor flagelo que nos caracteriza como especie. Nacimos necios, la vida nos convirtió a algunos en analfabetos, otros ilustrados… todos, con el gran don de mentir y en ello, acomodamos nuestra conducta.

Durante años, hemos pensado en el tema. Hemos debatido y hasta lo hemos intentado concluir. Decenas de voces, se descifran como los dueños de la verdad, y representando el pensamiento de la mayoría. Otros se convencen que es realmente una necesidad, el plantearlo. Los más carismáticos… sacralizaron conceptos y en ello nuestra actividad comenzó a postergar verdades, estudios y realidades. Conformándonos con lo que simplemente… nos servía. En la pesca con mosca, en la naturaleza y por ello en el hombre mismo, nada es definitivo.

Dentro de este marco, respetaremos como siempre la diversidad de opiniones y actitudes dentro de esta actividad. Pues ello nos identifica como humanos, singulares, exquisitos…únicos y curiosos.

El teorema.

Con mi amigo Darío Pedemonte, conjeturábamos sobre este tema… convencido de que el hombre… naturalmente, mata. Es su verdadera naturaleza, su instinto predador de cúspide. Mata además otras especies, monta a caballo, otro tira de un carro, enjaula un pájaro, tiene un gran danés en su departamento, un gato en la cama. Domina, mata, consume, usa.

Tal vez… sus sentimientos, sus emociones justifican todo. Es su verso, su discurso. Para una gran comunidad de pescadores, un pez no se expresa, no sufre. Es un ser casi animado. Comparte imágenes en nuestra cámara fotográfica, nos espera aunque la busquemos en el auto a doscientos metros de distancia, lo registramos con la caña, con la gorra, nos ponemos la caña en la boca para mostrar la marca del equipo. Hasta para este acto incomprensible… encontraríamos justificación.

Las certezas y las verdades.

Lo cierto es que la pesca nos colma, nos nutre y motiva. Cada individuo halla en ella, lo que en su interior necesita.

Lo cierto es, que el rigor científico, es quien determina la verdad en los temas de la naturaleza. Soslayando toda intención romántica, renacentista y poética.

También lo cierto es que disfrutamos de una captura con el dolor del pez. Aunque este dolor no sea percibido por el humano.

Nuestra naturaleza humana responde a nuestros impulsos ancestrales. Al instinto de conservación. A ese instinto de alimentar a la tribu. Al impulso que nos agrupaba para realizar la actividad de pesca.

La pesca es ello, un impulso del instinto. Impulso que, a través del tiempo hemos desarrollado de distintas formas, modos y lo acomodamos a nuestras necesidades e inquietudes culturales y sociales.

Hemos envuelto en ello...unos más, otros menos, una determinada y sacra actitud. Eso es un proceso típico de la culturización de la modernidad.


La controversia. El planteo.

Si bien... en lo cierto que envuelve esta verdad, existe otro hecho que debemos tener en cuenta: Somos pescadores y ese hecho nos enfrenta a la realidad de que... para pescar, debemos tomar determinada actitud para con el pez. Esta actitud es la que mediante un conjunto de ardides, convierte al pez en pescado.

La acción de pesca, infringe un impacto al medio en el cual, la actividad de pesca se ejerce y específicamente un estimulo determinado al pez.

En simples hechos... para tomar un pez, debemos infringirle un estímulo. El cual. Primeramente no causa impacto mayor a irritación, hambre, entre otros y que al ser pinchado, le provoca indefectiblemente un estimulo altamente negativo, como dolor, desorientación y stress. Así sostienen estudios científicos que desde el año 2.003, se efectúan en el mundo y en la cual se afirma que la pesca es dolorosa. Comprendiendo que la pesca con mosca es la menor impactante, y eso es un hecho.

El sustento científico. La demostración.

No es posible pensar que los peces no tienen receptores del dolor, los necesitan para poder sobrevivir. Así lo comienza a sostener el Profesor Frank Hurd, biólogo de la Universidad de Melbourne, Australia.

El dolor es un reflejo útil de un organismo, que le permite evitar daño o deterioro vital. A la vez de aprender, en contraposición del estimulo. Esto se puede determinar por efectos externos. Por cuestiones fisiológicas, un pez, no puede emitir sonidos netos, cuando están sufriendo, su comportamiento debería ser prueba suficiente de que sienten dolor cuando son enganchados o atrapados en una red. Luchan con todas sus fuerzas por escapar, esto demuestra tienen un interés por sobreponerse. Tensan sus músculos, sangran, roncan… entre otras expresiones.

Se ha demostrado que, los peces tienen un sistema altamente desarrollado que puede protegerlos de dolor severo, el cual de persistir o agravarse podría poner en peligro su vida, como ser una herida provocada por un gran predador. Su sistema muscular se tensa, ante la manipulación... eso habla de la reacción al estimulo.

Este sistema libera sustancias opióideas (encefalinas y endorfinas) una vez que el animal ha sido lastimado. La presencia de este sistema supresor del dolor, implica que en estos animales, debe haber capacidad de experimentar dolor. De otra forma, este sistema no tendría razón de ser.

Toda pesca con anzuelo causa daño tisular, en términos médicos, ocasiona heridas. El tejido del pez, cuando es removido fuera del agua, está sujeto a una presión diferente a la que está diseñada para estar sujeto dentro de ésta. Como consecuencia, se producen alteraciones en varios sistemas periféricos, afectando la presión del sistema linfático y sanguíneo, y la respiración. El sangrado empieza a ocurrir a partir de las agallas y, en vez de dispersarse, la sangre se coagula y reduce la superficie de respiración.

Aún más significante, son los efectos de desecación y la manipulación de la piel y las agallas. La superficie más externa del pez no consiste en escamas, como se supone. Las escamas se encuentran ubicadas en la dermis o capa media de la piel. La capa superficial es la epidermis, cubierta con mucosa. La epidermis es un tejido transparente muy delicado que, cumple un rol esencial en el control fisiológico del balance de fluidos entre el pez y su entorno. Es además, la barrera entre el pez y la amplia variedad de microorganismos patógenos que se encuentran en el agua. Al manipular al pez, ya sea reteniéndolo en una red o quitándole el anzuelo de la boca, se está dañando esta delicada capa.

Los efectos producidos por las pescas de larga duración, esto es, donde el animal termina exhausto, tampoco deben despreciarse. Cuando los peces teleósteos son severamente estresados y ejercitados hasta el agotamiento, utilizan su sistema de músculo blanco, el cual difiere del músculo esquelético rojo de los vertebrados superiores, en que es anaeróbico. Este sistema muscular es muy eficiente a corto plazo, pero a largo plazo produce grandes cantidades de ácido láctico, manteniendo al músculo con fatiga prolongada. En el caso de que el pez sea liberado, si está completamente exhausto, será prácticamente incapaz de moverse durante varias horas después de la captura. En este tiempo, estará en peligro de ser atacado por predadores o lastimado por el ambiente.

Tanto el Departamento de Conservación de Vida Silvestre de Oklahoma, como la Universidad Tecnológica de Texas, han realizado estudios sobre la tasa de supervivencia en peces capturados en torneos de pesca (con posterior liberación) en un período de 6 días. El estudio de Oklahoma reveló que el 43 % de los peces murió luego de haber sido devueltos al agua. Los números que obtuvo la Universidad Tecnológica de Texas fueron aún mayores: el 62% de los peces no logró sobrevivir.

Daniel Wegrzyn y Silvia Ortubay, excelentes científicos argentinos autores de libros como Salmónidos en Patagonia I y II, sostienen la disparidad de opiniones y trabajos en base a este tema. Por un lado , el Doctor James Rose, neurólogo de la Universidad de Wyoming, Estados Unidos, avala la ausencia total del dolor en base a la carencia de una neuroestructura y que solo responden a un estimulo nervioso. Quizás ahí radique la distinción en el tema, dado que el estudioso americano compara el sistema del pez como el del humano. En el cual seria una experiencia psicológica-neuronal perteneciente al área de la corteza del cerebro que en esta situación el pez carece.

La Doctora Lynne Sneddon, de la Universidad de Edimburgo, sostiene que la existencia de características fisiológicas de los seres que si sienten dolor esta presente en las truchas. El tálamo, los neurotransmisores, órganos sensoriales, Todo ello conduce a la deducción de que su existencia, implica el fin de la producción de un estimulo doloroso. Estimulo por ende, distinto al de los mamíferos, pero dolor en su contexto…al fin.

Un hecho diario es que el pez aprende con las experiencias negativas. Cuantas veces decimos y escuchamos...estas truchas saben leer y escribir. Ese proceso de aprendizaje se relaciona directamente al dolor infringido.

La Captura y Devolución no es magia.

El concepto del Catch and Release, es ideal, desde el punto de vista meramente científico, para algunos ambientes específicos, con características de biomasa determinadas y sobre todo con una geografía determinada.

Geografía que en un ambiente saturado de rodados, clastos, borde y puntas, la captura determinara un gran daño al pez. Expondrá a la agonía de un ser herido y maltrecho en la naturaleza. Sobrevive el apto, el sano, el vital. La naturaleza no da lugar a débiles y enfermos.

La devolución en un ambiente superpoblado, provocará un gran daño a la pirámide poblacional del mismo. Todo circunscrito en estas latitudes en donde la trucha no posee predadores naturales significativos y es predador de cúspide. La devolución sin dudas enfrentara a ese organismo, a una competencia enorme entre sus congéneres, representando una gran desventaja el alto numero de individuos relacionado a la carga alimentaria del bioma. Los eliminara o en su efecto los individuos de adaptaran en tamaño propicio a la carga alimentaria del bioma. Es decir muchos individuos de pequeño porte.

Los peces que son liberados luego de haber sido atrapados, pueden sufrir de la pérdida de su capa protectora, de un peligroso exceso de ácido láctico, problemas respiratorios, daño en sus delicadas aletas y boca, dolor, stress y hasta la muerte.

Esta práctica, es una de las mayores revoluciones en el ámbito de la pesca. Lo que nos identifica como mosqueros. Lo que pescamos y matamos, lo que pescamos y devolvemos al medio y mueren; lo que pescamos, devolvemos y que gloriosamente siguen viviendo es mayor revolución que nos movilizó todos estos años.

Como toda practica, requiere y exige atención, aprendizaje y perfeccionamiento. Tirar al pez al agua, dejarlo en el agua….no precisamente e darle oportunidad de vida.

Buscando en nuestra psiquis.

Quizás... la captura traumática del pez, no sea tan solo para él. Quizás la captura y la lucha del pez por liberarse…nos provoquen culpa. Y esta culpa aparece hoy… en nuestras épocas, donde la necesidad de alimentarnos se satisface en el híper mercado. Quizás ese vacío de lógica nos provoque culpa.

Tal que... en este afán de sacralizar la pesca, de convencernos de que ya no necesitamos pescar para mantener a la tribu, hayamos inventado la devolución. Este acto de liberación de inmensa humanidad, es tal vez, la liberación de nuestras culpas, de nuestra ignorancia, de nuestra controversia de dañar, infringir dolor a un ser vivo, sin ningún objeto mas que el de nuestro placer y alegría.

Es parte, y solo tal vez de la una contradicción creativa, como lo sostiene nuestro querido amigo Diván, Gerardo Herreros.

Llegando a la definición. Tesis.

La definición de sadismo, es tal. Queremos creer que el pez no siente dolor o al menos algo similar a él, porque necesitamos que así sea. Es una relación dominador y dominado.

Demás esta ver entre estas líneas que en su definición de sadismo, Nietzsche, sostiene que es el sujeto que infringe dolor a otro y por ello obtiene placer. Hablemos de ello en el contexto que se desee.

También… buscando en nuestras formas, en nuestras costumbres , practicas e innovaciones en cuanto a provocar el menor daño al pez, creamos por ejemplo, el aplastado de la rebaba en anzuelos biodegradables, guantes específicos para la devolución, copos no abrasivos. Quizás conductas suficientes para cuidar la intención de hacer mínimo el daño pero, que no dista o difiere, o cambia si quiera, la conducta ante el dolor del pez. Dolor que tiende al dominio, dominio que lleva a la captura y desde aquí, a su liberación o sacrificio inmediato o lamentablemente….diferido.

Debemos entonces reconocernos primeramente, como interventores en forma negativa en un medio y que nuestra acción en él, le infringe dolor a un ser vivo. Esa es el simple planteo. Pero complejo y oscuro dado la pluralidad de actores y la singularidad de cada uno de ellos.

La toma de conciencia. Las simples acciones...

Ahora ya consientes de ello, deberíamos desarrollar técnicas, actitudes y formas que impacten lo menos negativamente posible. El catch and release, el vadeo no invasivo, la elección de equipos adecuados, el manejo de nuestros residuos, el manejo del recurso salmónido en si, de las aguas, de las actividades… una enorme camino.

La pesca con mosca es una actividad para el pescador enormemente placentera. No así para la trucha y menos para el ambiente. Si emprendemos una jornada de pesca recordemos que el animal al que vamos a pescar es un ser vivo, al que le produciremos al menos un impacto negativo. Pretendamos que este sea el más leve.

Preliminares y Conclusiones.

Sin entrar en el campo de adherir, sugerir o descartar las practicas del catch and ralease o intentar discutir la política del sacrificio suizo obligatorio, dejando a la libertad individual como acto determinante de cada individuo… primeramente, adhiramos y respetemos el reglamento de pesca local, pretendamos que cada uno de ellos adhiera a la veracidad científica; que nuestra incursión en el medio sea consiente de que estamos impactando en forma negativa, logrando que cada acto logre paz, belleza, sanidad y armonía y si en nuestra decisión se halla el sacrificio acorde a reglamento...que esta acción sea ética, limpia y piadosa.

Nuestro consuelo como mosqueros es tal vez...que la pesca es mucho más, que pinchar a un pez, matarlo o liberaldo. Dominarlo o brillantemente que nos domine. Quizás sea mas que mostrar obscenamente una enorme captura boqueando. Quizás... sea mucho mas que eso… o debería serlo. END




Autor: Jorge Aguilar Rech
Colaboración: Darío Pedemonte
Fotografía: Jorge Aguilar Rech, Sebastián Pagano, Pablo Matthews, Samtiam O´Kefee y Todd Mohen
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Revisión: Mario Capovia del Cet.
Fuentes:
Revista Danica, Los Expedientes x de la Pesca con Mosca. Publicación nº 35 de Diciembre de 2.009
Salmónidos en la Patagonia I y II , Daniel Wegrzin y Silvia Ortuvay
Publicación de la UVA a cargo de Facundo Moyano.
Artículos: Fish feel pain. Del libro People for the Ethical Treatment of Animals.
Fishing frequently asked questions. Del libro The Animal´s Agenda.
Publicación de Proceedings of Biology of the Royal Society del Instituto Roslin y de la Universidad de Edimburgo.


BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2.011.

5 comentarios:

raularena dijo...

Primero que nada, felicitaciones por el artículo.
Yo soy Raúl Arena un raro pescador que no come pescado, y que solo sale a pescar truchas, por lo cual, la devolución del pez al agua a mí no me produce el menor conflicto.
También es cierto que en el país las truchas fueron sembradas para la pesca deportiva, yo no comulgo con las personas que hablan de CONSERVACIONISMO O ECOLOGÍA, cuando se refieren a la trucha.
La tarea fundamental del conservacionismo es tratar de mantener en el mejor estado el ECOSISTEMA AUTOCTONO.
Con lo cual entramos en contradicción con los reglamentos de pesca que permiten el sacrificio de percas en ríos, donde está prohibido sacrificar truchas, o muchos mosqueros fundamentalistas de la devolución y que sacrifican Percas (Pez autoctono), por que segun ellos, se comen a las truchas, Toda una afrenta al verdadero CONSERVACIONISMO.
Tal vez por mi particular punto de vista, yo pesco y devuelvo con RESPETO y sin conflictos o contradicciones, a un animal foraneo a mi ecosistema, que repito fué sembrado para ser PESCADO.
Muy buenos los datos aportados en su artículo.
Un abrazo Raúl Arena

Jorge Aguilar Rech dijo...

COMENTARIO DE RAUL ARENA
Primero que nada, felicitaciones por el artículo.
Yo soy Raúl Arena un raro pescador que no come pescado, y que solo
sale a pescar truchas, por lo cual, la devolución del pez al agua a mí
no me produce el menor conflicto.
También es cierto que en el país las truchas fueron sembradas para la pesca deportiva, yo no comulgo con las personas que hablan de
CONSERVACIONISMO O ECOLOGÍA, cuando se refieren a la trucha.
La tarea fundamental del conservacionismo es tratar de mantener en el mejor estado el ECOSISTEMA AUTOCTONO.
Con lo cual entramos en contradicción con los reglamentos de pesca que permiten el sacrificio de percas en ríos, donde está prohibido sacrificar truchas, o muchos mosqueros fundamentalistas de la devolución y que sacrifican Percas (Pez autoctono), por que segun ellos, se comen a las truchas, Toda una afrenta al verdadero CONSERVACIONISMO.
Tal vez por mi particular punto de vista, yo pesco y devuelvo con
RESPETO y sin conflictos o contradicciones, a un animal foraneo a mi ecosistema, que repito fué sembrado para ser PESCADO.
Muy buenos los datos aportados en su artículo.
Un abrazo Raúl Arena.

Jorge Aguilar Rech dijo...

JORGE BARRANCO
Excelente investigación, y puesta en discusión acerca de las esquirlas que nos golpean a la hora de capturar un pez. Felicitaciones por el trabajo obtenido!

Jorge Aguilar Rech dijo...

DARIO PEDEMONTE:
Muy bueno tu informe.

duferraro dijo...

Muy interesante su planteo Habría que entender que va mas allá de un hecho físico y puramente científico, entrando en un campo filosófico y psicológico. Este tipo de razonamiento, difícil de entender para algunos, imposible de digerir para otros, tendria que hacerse a todo momento de nuestra pesca... Que al final no pasa de un juego de dominadores y dominados (para algunos) con las respectivas consecuencias mencionadas
Felicitaciones!
Eduardo Ferraro