Pescando en la Quebrada de los Buenos.


Salimos el sábado... bien temprano, hacia una nueva jornada llena de expectativas. Más que por la pesca... por lo belleza que el lugar que promete, ofrece e invita... a olvidar toda conexión con la rutina diaria.

Acompañados de un buen clima, el cual traía aparejado condiciones óptimas para saciar nuestros más remotos y primitivos instintos de supervivencia... la pesca.

Llegamos a la ansiada Quebrada promediando la mañana con el entrañable amigo Víctor Picca.

Luego de charlar con el lugareño, mate de por medio, emprendimos el ingreso a los campos que nos llevarían a destino.

El lugar... te llena de magia. El aroma de yerbas serranas, bosques de álamos y sauces contrastando con las sierras y algún que otro arroyo perdido. Ya en el río, empezamos a planificar como sería la jornada, sin antes hacer la lectura del ambiente entomológico. Logramos ver cantidades de efímeras de pequeño tamaño, chinches de agua y pequeñas ninfas de Caddis. Lo que nos llamo la atención, es que no se observaban presencia de Odonatos. Equipado con vara Risse # 3 de 7,5 pies, Reel BFR Dragon Fly 355 y línea Río WF 3 F con líder 4X , el cual me dio hasta ahora tantas alegrías...comencé a pescar. La pluma Streamer atada con Cristal Chenille color rojo y con un BH de 3,2 en anzuelo #10. Víctor con vara TFO #5 de 9 pies, ReelSpinit y línea Scientific Anglers WF 5F con líder 3X al cual ato al final de su líder una Prince en anzuelo #12. Las respuestas en mi caña, no se hicieron esperar; los lances eran hacia las correderas pasando la mosca por debajo de las piedras y por los costados. Los ataques eran enérgicos. Evidentemente el color las irritaba.

Los portes eran medianos pero muy combativas, de unos 500 a 600 grs. Víctor, un adicto a las ninfas, también después de un rato...comenzó a obtener capturas en pools y flats. Tengo que resaltar que obtuvo ejemplares de muy buen tamaño en esas zonas del río. Al parecer las grandes, se ocultaban en esos lugares. Yo después de una buena cosecha, cambié la mosca. Esta vez
coloque en mi tippett, una Chinche de Agua, en #12, pero las respuestas no eran las esperadas. Tomaban la mosca, pero los ataques eran esporádicos. En ese momento, Víctor obtuvo un gran ejemplar. Al acercarme, me comento que estaba trabajando con secas y la habían tomando muy bien. Su March Brown en anzuelo 10 tuvo siempre buenos resultados. Enseguida... hice trabajar una pequeña Stimulator en anzuelo 12. Fue en ese momento... que vi salir de atrás de una gran roca, en un profundo pool al cual le llegaba una corriente suave, un hermoso ejemplar de kilo y medio más o menos. La misma, tomo el artificial y después de unas explosivas corridas logro fugarse. En ese momento la adrenalina y la emoción se conjugaban en una mezcla explosiva que hacían estremecer los sentidos; la piel se erizaba y mis dedos se ceñían en mi puño.

En el segundo intento, dej
e que la mosca hiciera una deriva natural hacia el final del pool, sobre la corriente suave entre una roca y la pared de piedra. No hubo respuestas. Al mismo instante Víctor obtuvo otro hermoso ejemplar en un flat pegado de donde estaba yo. Hice el intento nuevamente y mi mosca desapareció de la superficie. Una hermosa y robusta trucha tomaba la mosca que apenas posaba en el agua. El hermoso pez, casi había sacado medio cuerpo para lograr su preciado bocado. Esta corrida no era la excepción de las demás; se mezclaba con soberanos espasmos y saltos acrobáticos. Para mis ojos y mi alma, era algo maravilloso. Víctor, después de una muy buena pesca, había cambiado de mosca. Esta vez en su tippett, una Dragon color marrón. Yo... hice lo mismo; seguía ahora, Prince color negro en anzuelo 12. Antes... decidimos descansar un rato. Cobrar un poco de energía y comentar como seria la pesca en la segunda parte del día. Entrada la tarde, decidimos acercarnos sigilosamente a unas pequeñas correderas seguidas de unos flats.

Visualizamos a lo lejos, unos hermosos eje
mplares patrullando la zona. Víctor decidió encarar por un costado, apostándose detrás de una roca, y
yo acometí por el río... corriente arriba. Siempre...bien agazapado, así no alterar a las demás. Las respuestas fueron inmediatas en la caña de Víctor. Lo que no fue así conmigo. Hice un alto y, pude ver que había presencia de Chinches de Agua bastante grandes. Así recurrí de nuevo a mi Chinche. Ni bien hice el lanzamiento, un gran ejemplar escondido detrás de unas ramas salió a su captura logrando clavarla a pleno. La misma hizo unas corridas hermosas, y después de pelear un rato la pude arrimar. Víctor también tenía sus combates, y grito tras grito iban sumándose en su haber. Decidimos volver al punto de partida, antes que nos atrapara la noche. Retornamos pescando.

Coloqué la Prince Negra nuevamente y fuimos pescando en Up Stream también con resultados que no eran distintos a los de la jornada en general. Ya en la camioneta y agotados por el día bastante agitado
, nos hicimos dueños de una botella de Ginebra que, nos repondría un poco el aliento. Trago de ginebra de por medio, sacamos conclusiones y prometimos volver en breve nuevamente a este maravilloso lugar. Feliz de poder experimentar estas vivencias... estas sensaciones. Como dijo un viejo pescador… gracias Dios... por haberme hecho elegir esto.END


Autor: Gonzálo Sierra y Victor Picca.
Fotografía: Gonzálo Sierra.
Edición: Jorge Aguilar Rech.


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