Reflexiones sobre el Pescador Contemporáneo.

Ya en algunos escritos anteriores, desde la simpleza y humildad de un simple pescador,  he reflexionado sobre el pescador con mosca, de nuestros días. 

Tal vez alguien que,  por las curiosidades del destino, nos lleva de la mano en este pequeño trayecto que nos sorprende respirando, a disfrutar de cuanta experiencia de pesca como podamos vivir, en nuestros lugares deseados.




Atrapados por tan maravilloso juego.  En mi caso... cambiando los libros para enseñar a muchos pequeños la magia de lo escrito... por algo tan absurdo como una vara capaz de improvisar en su uso, cual director de orquesta.  Convirtiendo las notas escritas en movimientos de armonías de los maravillosos sonidos... en lo nuestro; el representar vida a partir de la materia inanimada, un alambre,  pelos, alguna pluma o los cada vez más populares materiales sintéticos .


El arte moderno se proyecta hasta la primer mitad del siglo veinte, y  a partir de ese momento ya nos referimos al arte contemporáneo y casi con idéntica cronología, nace lo que me atrevería a denominar como la Pesca Contemporánea.


Habiendo destacado según mi criterio,  la evolución que el hombre pescador  experimentara en su  historia, donde por siglos apeló a recursos tan básicos como la materia orgánica y el movimiento, como atractivo indispensable para lograr las  capturas de las más variadas especies. 

Hoy, en conjunción al gran desarrollo tecnológico, materiales de la mayor sofisticación, la asistencia científica que nos permite conocer a la perfección lo relativo al equilibrio de un ecosistema acuático, está desarrollando un nuevo pescador.  Donde el juego de su práctica, lo compromete en un mayor ejercicio racional, al menos como justificación de lo desproporcionado de la materia gris que  caracteriza a los jugadores oponentes.

Todavía, la mayoría de la población de pescadores con mosca, no interpreta las características de la diversidad de equipos que se provee para nuestra técnica, cada pez, cada especie, los diferentes tamaños, la diversidad de escenarios nos permite satisfacer infinitas alternativas, anzuelos inpensados por su mínimo tamaño  cuatro décadas atrás, monofilamentos capaces de no alterar el comportamiento de las imitaciones, caracterizadas por la sutileza  de la vida que representa .


Pero se trata de una barrera, jamas soñada tiempo atrás.  Superarla será el desafío de los pescadores del futuro. Mañana , más allá de estos días .. será propio de los que nunca supieron interpretar la diferencia entre una ninfa en  # 16 atada con tres o cuatro materiales y una banana naranja y negra con dos triples del  # 4 arrastrada por una embarcación en las profundidades de un lago.

Uso tres palabras como síntesis en mi enseñanza... paciencia, tolerancia y humildad. Sin duda la más significativa es la tolerancia, la que me ha permitido aceptar la diversidad de criterios, pero al mismo tiempo cimentar cada vez más la diferencia que me aparten de esos comportamientos tan comunes aún en nuestros días. Usar más de una mosca, separar demasiado los peces del río, pescarlos en horarios no permitidos y otras yerbas que de tanto exponerlo a esta altura me fatiga.


Pude darme el gusto de sistematizar los contenidos que con mis escasos conocimientos. Fueron el puntapié inicial, a las muy completas escuelas actuales en el país.  Desterré el valor de la anécdota, como único recurso para los que querían aprender todo lo referido a la pesca con mosca. Pude demostrar que los nuevos materiales podían alterar criterios históricos en lo referido a la práctica del lanzamiento.  El famoso doble tirón de los 70, como recurso básico e imprescindible se quedó en la historia, así como los teléfonos de los que conociera en el 50.  Pese a ello todavía se sigue torturando a más de un iniciado.

Hoy... mis alumnos pescadores, manejan indistintamente ambas manos como recurso para contemporizar con el viento. Convirtiendo a nuestro peor enemigo, en el mayor aliado.  El mejor amigo capaz de llevar nuestra línea sin esfuerzo, presentar nuestras moscas con la sutileza que confunda a nuestras escamadas.


Me emociona ver, cada vez más a los jóvenes pescadores, analizar los individuos del río, experimentar el atado de campo a referencia de los mismos.

Sin condicionamientos, los absurdos patterns de antaño, capaces de traumatizar a los atadores del 80 y 90... por no tener el oliva claro,  para la bruta cabeza de 1,5 mm escasos de una seca en #14, cuando todavía se ataba a referencia de las moscas del hemisferio norte.

Y aquí vale referirse a lo mencionado como la humildad.  Como abanderado de una ignorancia producto de la desinformación de más de cuatro décadas atrás, hoy simplemente me expreso desde mi verdad, lo que me viene acompañando en la vida; mi deseo de aprender algo tan infinito como esta actividad, pero tratando que los más jóvenes no pierdan el tiempo que me llevara a mi.


El Pescador Contemporáneo es aquel capaz de involucrarse desde el principio... en la libertad de crear su propio juego.  Aquel juego que, ajeno a la competencia, al egoísmo de los humanos, nos haga feliz con una caña en la mano, una pequeña mosca que imite la que observaras  bajo la piedra o sobrevolando  el arroyito más pequeño.

Seras entonces... aquel que desde el cielo lo contemple el cóndor, lo altere  la música de una corriente saltarina y como premio pueda capturar una pequeña trucha. Aquí ... comprenderá  que lejos esta de la historia de los otros.  Serás un creador, un pescador contemporáneo, uno de los últimos que podrán  practicar este juego en el planeta.

El futuro podrá recrear un ecosistema, quizás  ya sea presente, pero nunca será semejante a la obra del Creador. END


Autor: Dario Pedemonte
Editor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Nicolás Aguilar , Pablo Aguilar y Diego Peixoto.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2.013
Todos los derechos reservados.


2 comentarios:

Daniel Carballo dijo...

Qu bueno seguir leyendo de usted profe!!! Da gusto leer!!

Daniel Carballo dijo...

Que bueno seguir leyendo de usted!!! Da gusto leer!!