La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Las escamas de Los Andes.

Pescando en el Río Colorado.

Pescar el mas de 2.400 metros sobre el nivel del mar, es una excelente experiencia. La montaña hace vernos parte de un sistema perfecto, diáfano y puro.

La arquitectura del hombre intenta por momentos, introducirce en el paisaje, siendo nada ...comparado con la obra la de la naturaleza.

Los grandes macizos transmiten un mensaje de majestuosidad y permanete solemnidad, mientras que el agua del río, nos lleva a nuestra escala humana. Nos acuna en un canto de hada y nos hace soñar con la captura perfecta.

Es por ello..que el río, nos hace sentir bien. Tan entranablemente pertenecientes.

El río así...nos traduce a esa ínfima escala, la imagen de la Pacha Mama en nuestra mano. Da vida, pintando paisajes de viento en el cañadon, sonidos de agua corriendo entre piedras y cortaderas, y nos regala perfumes de jarilla y tomillo.

Pero lo mas maravilloso de sus dones es, sin dudas...la vida ventral de sus seres escamados.

Un río de color vivo, muestra vida en su colorado sustento de riolita. Bautizado por sus rocas de base, que tiñen por transparencia, su cabello de agua.

El Río Colorado es un tapiz andino, donde se dibuja la pesca de altura en nuestra montaña. Sus rincones, son postales y su pesca muy productiva y generosa. Esta obra de arte sensorial, comienza cada vez que , el pescador llega al lugar. Inchando sus pulmones de aire virgen y pidiéndoles a los duendes del lugar, que le sirvan de guia.

Ese día, amaneció como todas las mañanas de una jornada de pesca; muy temprano. Salimos desde la Ciudad de Mendoza rumbo a la cordillera a las 4:00 am. En ruta, el mate y las ganas daban tono y continuidad a nuestros relatos de pesca. Así el sol, nos deslumbraba por el espejo retrovisor, cuando el amanecer desperezaba las siluetas de la montaña mendocina.

Al llegar al río, el descenso del vehiculo, fue recibido por la ráfaga de viento típica de las quebradas cordilleranas. Pero eso, era como un estimulo extra, para el comienzo de las tareas de preparación de la jornada.

Mientras Pablo Pagano y Gonzalo Sierra, preparaban sus varas, Sebastian Pagano y yo, bajamos a realizar algunas aproximaciones entomológicas. Las piedras daban cobijo materno y cálido a alguna efemeras. La respuesta instintiva y casi simultanea fue...Pheasant Tail Bead Head en alambre #14.

Así el grupo se dividió en ascenso franco y continuo, por las dos costas del río. La técnica era sencilla, dada la dimensión y características del mismo, pozon por medio y en ascenso, con lanzamientos Up Stream y a deriva natural.

Los pinchazos fueron vastos y fuertemente resistidos.

Las Arco Iris se mostraban bien alimentadas y sobre todo musculares. La captura en su breve estadía en nuestras manos, hacia sentir sus fibras y sus intenciones de liberarse en una forma muy violenta y particular.

En un instante...esos que recordamos siempre, me aproximo a un pozon mas armado de lo habitual. Como disimulando me alejo de el, y lo observo. Durante minutos, lo observo.

Una Arco Iris estaba en franca acción de alimentacion. La acción del rise se definía claramente en bulge, es decir que existía una evidente emergencia de efemeras.

Mi posición agazapada, caña en alto posiciono a la Pheasant Tail en la corredera que alimentaba a este pool. Con un lanzamiento proactivo, posiciono la mosca en al ángulo de alimentacion de la trucha.
En ese momento...contengo la respiracion...instante mágico del pique, donde el tiempo se quiebra. Regalándome entonces un salto salmónido espectacular, y desbordado por su energía y el entorno de cantos rodados y escaso caudal. La corta batalla dio a mi mano una trucha excelente de unos 30 cm muy bien alimentada. Devolviendo este presente al ceno materno del río andino, sin demoras. Para luego ser liberada.

Río arriba, Sebastian Pagano, utilizando su Carbon #2 y con la misma técnica...pinchaba otra ideal trucha, embajadora de este río. Su pelea resultaba ser aun mayor y prolongarse en los minutos. La táctica de la trucha fue correr a las grandes piedras y aferrarse...acción desviada por Sebastian quien la ponía en la corriente y la hacia bajar indefectiblemente. Después de unos minutos, un banco de arena bajo el pozon, le daba en mano, la captura. Esta Arco Iris era aun mayor, aproximandose a los 38 cm, bien pintada y sana.


Estos tamaños y actitudes, acaudalaban nuestra perspectiva de capturas de la jornada.

Nuestro ascenso comenzaba a ser impetuoso, cuando una serie de hechos lo frenaron. En instantes comenzamos a descubrír una gran cantidad de afluencia de pescadores. Lo cual mas halla de cualquier juicio... nos incomodaba.

El hecho de presionar en ese extremo al pequeño hábitat, no es, ni sera parte de nuestro pensar. Mal que nos pesara, nuestras plumas se pincharon en el cordero del pecho y las varas se plegaron. Nuestras miradas se cruzaban en una sincera, y secreta alianza... entre la ética de la pesca, el ambiento y nosotros. Así...nuestro compromiso con el río y su equilibrio, sera siempre vigente. Nos fuimos con sabor a poco, consientes de que nunca habrá entre nosotros un adiós,sino un hasta mañana. END


Autor: Jorge Aguilar Rech.

Fotografía: Sebastian Pagano, Pablo Pagano y Jorge Aguilar Rech.

Edición: Jorge Aguilar Rech.

BROWN TROUT ARGENTINA Copyrhight

1 comentario:

Ricardo dijo...

Jorge muy buena la nota. Te cuento que visitamos el lugar hace unas semanas atrás con un amigo. En nuestro caso los piques nos fueron esquivos durante casi toda la mañana. Llegando al fin de la tarde nos decidimos a cambiar la mosca por una Massarta, dándole a esta las últimas esperanzas del día, ya que hasta el momento sólo habíamos tenido una captura utilizando una Prince BH. En menos de 100 metros tuvimos 3 capturas, nos quedamos asombrados. También nos sorprendió el tamaño de dichas truchas y su fortaleza. Nos lamentamos tener que emprender el camino de vuelta, sin poder seguir pescando, ya que la noche se nos acercaba, pero tal cual dice la nota, será un hasta mañana.

Saludos

Ricardo Zulián