El rìo nos enseña. Pescando El Tordillo.

Partimos al Valle Hermoso, desde la Ciudad de Mendoza, Argentina, a las 5:00 a.m. La noche fresca, de marzo, cubría nuestra partida. Horas mas tarde...las luces del alba, mostraban la pradera surcada por la ruta, camino a nuestro amado sur, Valle de Las Leñas. Al llegar compramos insumos para un improvisado almuerzo, barras energéticas para la jornada y el infaltable chocolate.
El Valle de La Leñas, nos invitaba a pasar al próximo valle. El Valle Hermoso, por un escarpado sendero de cordillera, costeando el Río Salado subíamos, indefectiblemente, subíamos. Minutos mas adelante de nuestra parada, nos recibía el gran mirador del Valle. Desde aquí, divisamos el Río Cobre, el Tordillo y las tres lagunas en sucesión. El viento comenzaba a zumbarnos las orejas, y nuestras piernas ansiosas de vadear sus cursos nos apuraban a retomar el rumbo.
Contemplando el amplio repertorio de escenarios, tomamos la decisión de pescar el Río Tordillo, para finalizar la jornada en aguas del Cobre.

Camino a ello, pasamos por el Refugio del Valle, donde nos cobijarìamos , llegada la noche.

El camino nos llevaba al Primer Vado, donde el un profundo arroyo corta el camino decantando tribuyo al Tordillo. Un desvío hacia el lateral, nos conducía al cauce mismo del río.
Al descender del vehículo, nos percatamos de la inmensidad de la cuenca. Rodeada de cerros pintados de amarillos , verdes y ocres. Las lineas curvas de algunos montes, se interrumpían por puntiagudos penitentes glaciarios.
Las varas... ya en nuestro techo, ansiosas, se acoplaban con el único deseo de ser arqueadas por las capturas.Sebastiàn Pagano y Fernando Mosso, nos habían comentado, horas antes.

El montaje de la totalidad del equipo fue con flote. Las Scientific Angler Air Cell, trabajarían con algunas moscas lastradas y lideres de 9 pies de fluoro carbón.

Los equipos de anglers, se dividieron en dos, Juan Carlos Salvador, Nicolás Aguilar Rech y Yo, pescaríamos río arriba con destino al río Cobre, mientras que Daniel Falvelo y José, se mantendrían en el área y al cercano río abajo.

Un anticipo de lo que seria la jornada, lo tuvo Juan, en el mismo arroyo afluente del Río Tordillo. El cual apenas lanzo a deriva natural su Prince Bead Head, a un pequeño pozòn...lo tomo una estrepitosa Arco Iris de unos 30 cm, que abría la jornada.


La caminata fue ardua, las horas se tradujeron 15 kilómetros de río caminados. Los ríos se dividía en decenas de brazos, los que a la hora de ser vadeados requerían atención especial.

Pasarían algunos minutos, sin actividad notable, la temperatura aun , no era la correcta. Las primeras capturas se darían una vez que la temperatura alcanzara los 12º C. Aquí, la actividad comenzaba a tornar el río en un organismo dinámico y repleto de vida.
Llegamos a un sector de rocas...que frenaba literalmente la corriente. La confundía entre remolinos y secundarias. Aquí era el sitio. Posicioné a Nicolás en un sector, mas arriba mio. Nicolás trabajaba una Pheasant Tail Bead Head de alambre #14, a deriva natural. Al llegar la mosca al drag, le daba vida con los extremos de los dedos. Aquí ocurría el ataque, que le brindo una Arco Iris de 1.200 gr. en sus manos, sensaciòn cuantificada ante la corriente del río y por sus pequeños brazos. Así, Nicolás fue bautizado de escamas y privilegiado por el noble hija del Tordillo y coronado con un noble Wisky Buchanan 18 , Reserva en Roble.

Casi al mismo tiempo , las aguas del Tordillo me regalaban otra Arco Iris en un pozo mas abajo. La mosca del engaño fue un Prince Bead Head en anzuelo 14, Con un leader de 9 pies y un tippett de fluoro carbon 5 x.
Kilómetros mas arriba el río, se curvaba y, a va vez recibía el aporte de uno de sus brazos en medio de una amplia cascada. En ese axilar, Juan clava una excelente Marrón de unos 43 cm.. Estaba trabajando con una Prince Bead Head emplumando un anzuelo #14. La estrategia, fue lanzar a la axila del curvon y derivar río abajo; luego traerla por un brazo del mismo río que se juntaba con la axila y derivarla naturalmente entre las piedras haciéndola caer a la zona de calma. Donde hallo esta gran captura. La lucha de la trucha fue típica de su color, profunda y persistente. Las captura ya sumaban cuatro, en unos pocos minutos.... la alegría y la satisfacción eran invitadas a la jornada.
Aparecía a esa altura la invitacion lejana, del Pozon de la Terma. Nos acercábamos al Río Cobre...pero como fiel al Tordillo, le pescamos en su vientre, unas horas mas. El Tordillo, noble y claro, no nos defrauda. Las capturas se continuaban sumando la docena, con tamaños entre los 300g y 1300 g.



La invitacion fue aceptada y nos dirigimos hacia el Río Cobre. Entre brazo y brazo del camino transversal al Tordillo...me sorprende una visión, casi irreal. una terma manchada de ocres e intensos amarillos , se maridan con un torrente secundario de pedregullos y espuma, formando un pozon pintado.Amplio, sereno, profundo.


Agachados... Nicolás y yo, tentaríamos a las marrones de su vientre. Nos posicionamos frente a la corredera que lo alimentaba. Uno de cada lado.
Lanzo a la costura de la corriente y derivo naturalmente. El primer ataque fue notado profundo e intenso por el arco de mi Orvis ZG Helios 904 de 9 pies. Indiscutiblemente...Marrón, y ante la geografía de cañadon, tuve que seguir a mi presa pozon abajo, a aguas menos profundas, Aquí mi copo con dificultad notoria de daba cobijo para ser soltada.
Mi mirada se centra ahora en Nicolás, el cual estaba trabajando Up Stream la caída del agua fresca del Tordillo hacia el pozo. En unos instantes se repite el ataque. La pelea es fuerte y Nicolás pierde la captura. Su jornada en si había sido sustanciosa, pues pincho la Arco Iris mas grande de a jornada de 1.200 g, esto motivo a calmar sus fustrados posteriores intentos en el lugar.
Al finalizar la tarde, el Río Cobre nos abría el panorama pero, eso es otro relato...

La tarde rosa furiosa, nos invitaba al regreso entre penumbras. El vadeo de sus brazos al retorno, había que hacerlos con luz. recorrimos así...el camino de retorno. Tomando aliento a cada paso e intentando retener para siempre en nuestros recuerdos. cada captura, cada paisaje, cada lucha.

El río tiene esa magia...el Tordillo, o cualquiera sea. El río une generaciones, cuenta historias que todos podemos sentir, el río es sabio. El el río no hay edad, solo fraternidad y paz entre los hombres.


La magia de estar ahí y ver a mi ya no tan pequeño hijo Nicolás, el que ayer le enseñaba a pescar con mosca y boyita...luchar con noble entereza ante una captura ,que terminaria en sus manos y dirimir con la fustracion de la trucha que se fue... me hizo comprender la lección...el río por hoy y por siempre sera nuestro gran maestro.END


Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Nicolás Aguilar Rech, Juan Salvador, Sebastian Pagano
Video: Nicolás Aguilar Rech
Protagonistas: Jorge Aguilar Rech, Juan Carlos Salvador, Nicolás Aguilar Rech, Sebastian Pagano, Daniel Falvelo y Juan.

No hay comentarios: