Pescando en el Cajon de los Muerdagos.

Uspallata, lengua indígena... tierra del sol. El valle de Uspallata se encuentra ubicado a unos 130 km al oeste de la ciudad de Mendoza, a unos 1.900 m.s.n.m.

Un valle deslumbrante que se abre en el centro de la cordillera frontal y que llena de historias los recuerdos. Mis comienzos... están asentados en sus quebradas, dueñas de muchos arroyos que descienden con una energía vital desde el recuerdo de los enormes glaciares que cubrieron estas tierras durante los prolongados enfriamientos cuaternarios, hace aproximadamente 20.000 años. Hoy las retiradas lenguas glaciares dejan su marca en la roca y le dan espacio a los valles para que podamos recorrerlos y pescar sobre los arroyos que nutren de aguas frías y oxigenadas.
Recuerdos... hermosos recuerdos de este valle y sus arroyos, de mis años niños, cuando mi padre, mi hermano y un gran amigo, al que siempre recuerdo y he mencionado en otras oportunidades, Luis Peña. Caminábamos horas, días enteros, para poder pescar las coloridas Arco Iris de sus aguas y llenarnos de cuentos de amistad, la rebelión y el compañerismo; más allá de las capturas, todas estas razones son, por las que siempre debemos volver a pescar.

El Cajón de los Muérdagos, llamado así, al inspirarnos en el frondoso y pequeño bosque de muérdagos, ubicado en las puertas del imponente cañadón rocoso que alberga a un legendario arroyo mendocino, un pequeño afluente de aguas frías y truchas musculares.

Salimos por la mañana temprano a las tierras del sol, atrapados en la inmensidad cordillerana, nos dejamos llevar por el llamado mítico de los farallones y por el encantador sonido de las aguas del arroyo.

Arribamos al lugar cerca del medio día. La expedición de amigos, Jorge Aguilar Rech, Gonzalo Sierra, y mi hermano Pablo Pagano. Después de compartir el almuerzo, bajo una generosa sombra, preparamos los equipos.

Jorge empalmo los cuatro tramos de su Orvis Power Matrix # 4 de 6.5 pies, línea de flote Scientífic Angler y leader cónico de FluoroCarbon de 9 pies, con un tippet 5X de flurocarbono al que después de las observaciones entomológicas rutinarias ató una Pheasant Tail BH, como excelente imitación de las efémeras que poblaban el lecho del arroyo. Gonzalo armo su Rise # 3 de 7,5 pies, con línea de flote, leader braided de 1.40 metros y tippet 4X, Pablo desplego su Surfix Sensor # 6, línea de flote y leader braided de 7 pies, y yo arme con ansias mi ECHO Carbón # 2 full flex, línea de flote, leaders monofilamento cónico de 7 pies y tippet 6X al que ate una delgada Pheasant Tail BH armada en anzuelo 12 de pata corta.

Caminamos corriente arriba por el Pocket Stream, pescando Up Stream, aprovechando las derivas de las cortas correderas y de las corrientes circulares de los pequeños pools, las que absorbían nuestras moscas paseándolas por debajo de las rocas parcialmente sumergidas, lugar donde teníamos gran parte de los piques. Las primeras capturas fueron pequeñas pero de fuertes Marrones y Arco Iris, y finalmente llegaron las más preciadas.

Gonzalo en un hermoso pool, en el que dejo girar su Pheasant Tail, con línea floja y caña alta, pierde una hermosa trucha Arco Iris pero obtiene segundos más tardes su primer captura de buen porte, una fornida y gorda Trucha con unos 35 cm de longitud y el peso de un kg. Jorge combinaba terrestres y ninfas, las capturas se hacían presente, hermosas saludables y gordas arco iris y marrones, principalmente estas últimas mostraban su debilidad por las terrestres en este caso una Hopper Parachute que se sumergía en el agua por las acrobáticas subidas de las Fario.





Pablo, emplumando con Prince, pinchaba cuatro truchas, en un tramo de unos pocos metros, mientras que personalmente y, siempre decidido por las ninfas, insistía con lo que quedaba de mi Pheasant Tail. Con ella habia tenido innumerables capturas y satisfacciones. Entre ellas, una oscura Marrón, varias Arco Iris.

Finalmente en el mismo lugar de siempre, en el mismo pools de esos años niños, al final del recorrido. Ese lugar que me llena de recuerdos y que nunca dejó de darme recompensas. El que nunca dejó de darme hermosas capturas, años tras años. Esta vez lo deje adelantarse a mi hermano, convencido que allí estaría lo mejor, y tubo sus 4 capturas.


Mientras me adelantaba a la ultima cascada. Coloque de forma agresiva mi ninfa, para que entrara entre la fuerte caída de agua y se sumergiera en lo profundo donde apenas se rizaba la superficie, y finalmente sentí algo en mi línea, clave y sonreí, nuevamente una Arco Iris de un 1 Kg.

Creo y pude comprobar que por más que pasen los años siempre será así, siempre albergará a la Arco Iris que buscamos con ansias pescar, creo que es por eso que al elevar mi caña y sentir que la tenía sonreí y mire inmediatamente a mi hermano y ambos cruzamos miradas que sabían de que se trataba, y sonreímos sin decir una sola palabra.



La tarde cayó sobre la quebrada insumiéndola en sombras, el contrate de las luces del crepúsculo teñian las aguas de un azul cielo, mientras bajábamos satisfechos reviviendo momentos en cada paso, recordando lo vivido.

Suficiente como siempre. El arroyo nos había recibido como aquel que amigo que recibe en casa. Su belleza, su carácter, su hospitalidad, y generosidad... lo ubican en el recuerdo de esos lugares donde podríamos invitar a amigos y pasarla muy bien.
Nos encontrábamos ya con las ultimas horas de la crepuscular luz andina, con todos los amigos sonriendo y disfrutando de las perfumadas brizas de los tomillos silvertres. Así...como en un éxtasis de risas, historias y promesas, no alejamos del canto del arroyo del Cajón de los Muérdagos. END

Autores: Sebastian Pagano y Jorge Aguilar Rech.

Editor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografia: Sebastian Pagano,
Pablo Pagano y Gonzalo Sierra.


BROWN TROUT ARGENTINA

1 comentario:

mauro dijo...
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