Por el Vientre del Arroyo Alumbre


Cómo madre... el arroyo cobija a las Arco Iris que buscan sus aguas propias, para asegurar su nobleza genética.

Una jornada que nos interesaba realizar un testeo de cuantas iban subiendo, de las residentes, de la carga alimenticia, de sus escenarios. La veda nos impedía su franca pesca aunque, la devolución nos otorgaba un beneficio conceptual.

Este arroyo, es afluente tributario como inca, a su majestuoso Mendoza. Lo encuentra a la altura del Paralelo 32º 46´, Meridiano 39º 19´´.Sobre la Ruta Internacional 7: Aquí vuelca su caudal y es notable la alquimia de dos mundos...a mi izquierda la gracia, el inocente jugueteo del arroyo, mientras a la norteña derecha el río lo abasaya sin pregunta. y sin preguntas le arrebata su tributo humilde pero suficiente. Y lejos de dejarlo con las manos vacías, el generoso arroyo se entrega permanente...y se entrega.


En esta escena de cascadas y pozones, las truchas del Río Mendoza, que están subiendo desde causes inferiores y desde el Dique Potrerillos ...encuentran cobijo, vientre materno, seguridad y alimento.

Subimos por aquí...intentando visualizar los pozones de pequeñas pretenciones. Las correderas, las cortaderas y las rocas...armaban a centímetros escenas sorprendentemente bellas.

Bajo el puente ferroviario...la primera trucha es visualizada...descanzando, comiendo quizás , se alojaba en un pozon esperando seguir su marcha...pesaría quizás unos 500g....era una hermosa arco Iris.

Nuestra marcha se convertía en una suerte de escondidas , dado que este sencillo objeto de visualizarla era muy selectivo a la hora de no ser descubiertos. Piedra tras piedra y pasa tras paso, era un avance lento pero emotivo e inquietante, subiendo el arroyo.

Infinidades de escenarios se sucedían en nuestra agazapada marcha. Las piedras...como libros mostraron el sustento de las arco iris ...robustos plecópteros de Stone Fly´s nos avecinaban buenas truchas.

Lomos oscuros, detonaban en franca huida ante nuestra presencia. Dos o tres truchas por pozon...era frecuente ver.

Especulamos entre las moscas propicias para la captura. Quizas las que en antiguas salidad nos dieran buenos resultados. Wolly Worm Soft Hackle, Dragon Fly, Prince, Hare Hear.



La fuerte ventisca encauzada por los profundos cañadones, nos zumbaban el rostro. Las frias sombras manchaban las laderas de los cerros. La tarde ... termina su acto. Las ancias de verlo en temporada, de pescarlo en su extension era verbo en nuestros planes...una promesa de encuentro y un hasta siempre de los que se quieren. END

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