Pescando el Lago Mascardi. El vientre de Huagelen.

El Lago Mascardi es un bello espejo. Aguas de los antiguos Poyas. Profundo hasta los 218 metros, en su afán de misterio, refleja el cielo y lo hace esmeralda y puro.




Se respira un espíritu especial por estas aguas. Quizás esta mítica sensación se deba a su evangelizador occidental, el Fraile Jesuita Nicolás Mascardi, que en su enfática búsqueda de la ciudad de los Cesares se hermanó para siempre con estas aguas por los años 1.673. Aquí... los verde cipreses patagónicas, los ñires y maintenes, fueron mortaja de su cuerpo ultrajado y la cabellera de la princesa Huagelen... lo acompaña en la eternidad. Que necesidad del guailo... cuantas muerte en nombre de algún dios... o por algunas tierras o algunos trenes. Historias escritas en el éter de cada pueblo, en sus paisajes, su flora, sus aguas y montañas. Verdades que a veces, la lengua distrae en los libros de los blancos. 


Nos dirijamos al sur. Con la incertidumbre del... que habrá por esos aires, por esos paisajes... por esas aguas. Los primeros kilómetros del cielo patagónico no presentaban lo que se podría verse mas adelante. Pero sabíamos que habían lugares sanos de la ceniza. Pero el hecho era descubrir cuales eran, la productividad de ese lugar, y  evaluar la experiencia de pesca en general.




Con camino directo a El Bolsón, destinados a hacer base en las Nalcas Resort, tomamos la Ruta 40 que hermana, a las seis de la tarde de un día jueves. Pintaba el cuadro de un octubre agónico, las últimas horas de la tarde y la cinta gris por momentos parecía interminable. La  que esporádicamente,  nos anotaba lapsos de entretenidas curvas y contra curvas. Ya la noche doblegaba las fuerzas y nos invitaba a descansar a la altura de Neuquén. Sentimos que solo a minutos, la mañana nos quemaba los ojos y el turno de manejar me obligaba a estar mas despierto que nunca. El café, las medialunas de manteca de la siempre oportuna AMPM de la YPF, nos cargaron de energías para la jornada de viaje restante.

Montados en el auto, mientras la mañana se astillaba entre cielos rosas, y azules... soñábamos con la apertura. Mi mente recordaba las anteriores... lluviosas, las crecidas, calientes pero como esta... ninguna. Los primeros ambientes vistos desde la ruta fueron el Limay Medio, que presentaba apenas tocado, mas halla de la crisis de la sequía y las ventiscas con ceniza que matan al los animales de los crianceros.

Continuábamos camino y él, nos encontrábamos con panoramas como el del Río Trafúl y el Limay a esa altura, donde era un paisaje desolador. Mas halla de sus aguas cristalinas... sus lechos estaban blancos. Y por mas que los reportes científicos y de algunos colegas nos denotaran daños menores en la población bentonita, y salmónida; la experiencia de estar badeando, cualquiera de sus sitios era casi desoladora e irrespirable. Las notas de la bitácora, se discutían entre mates amargos, que nos ayudaban a humectar la garganta seca de cenizas. 




Pero... pasando Bariloche, la nube marrón parduzca se abre entre las montanas plenas de coníferas. Nos recibía el Parque Nahuel Huapi donde descansa el Mascardi. Una ruta bella... donde cada curva escondia un páramo bello. Así nos mostraba el Foyel. A esa altura un poco maltrecho, pero con una esplendida estructura y un color perfecto. El lugar anunciado por el Garmín era el embarcadero del Ruca Lauquen del Lago Mascardi. A unos .41º 19´ 7,26" latitud sur y unos 71º 29´47.37"  longitud oeste, a unos escasos 815 m.s.n.m.. Daniel Aguilar, hombre de buena cara, al que su alma se salía por los ojos. Se entrelazo, en esas alianzas que la pesca con mosca...solo trae. Amigos del alma, hermano de moscas... de escamas y brindis de vinos nobles, de historias. 


Daniel, nos esperaba amable, con su esposa, Marta. Fueron nuestros guías y anfitriones, durante esa jornada. El drift boat de aluminio, nos contenia en su palma de metal y se balanceaba ante cualquier movimiento.  El destino era la costa secreta llamada Playa Ruka Mamül, propiedad mapuche Wiritray... a una milla náutica del embarcadero.


Un bello páramo que alojaría nuestro vivac. Al llegar a la costa... un pedregullo blanco, no hacia tierra. Montada la mesa descorchamos un noble Santa Ercilia  Cabernet Suavignon Medalla de Oro 2.010, contenido por copas de bourbon al brillo del sol. Un éxtasis al paladar, previo a la acción. Adornado, y meramente de relleno al cuerpo... unas empanadas criollas. Una buena combinación. Porque no solo de escamas vive el hombre.






Saciado el instinto, y  ya a bordo del bote, nos ubicamos en la margen norte del espejo. Los lanzamientos se dirigian hacia la costa y sobre el veril.  Los mejores resultados se obtenían contra el sol, teniendo en cuenta el factor de altra transparencia del agua. Era fundamental posicionarse fuera del angulo visual de la trucha en el acto de exploración. Que a honor de los resultados lo hacia de oeste a este.


Daniel, lanzaba un shotting de 200 grains, a unos 30 metros, el cual caía profundamente. A unos 15 metros y con plena vista, de la linea y de la mosca. Destellaban los vientres blancos de las primeras capturas.  La primeras en captar a nuestras plumas, fueron las Arco Iris. Aguerridas y potentes se mostraban en pleno desove. Pero era muy evidente su buen estado. Las vimos espermáticas o llenas de ovas. Pero ninguna de ellas se mostro escuálida o débil. Rondaron las 5 capturas en el lapso de las 14:00 a las 16:00 pm. Rondaron los 1.500 gramos de puro musculo y escama.


El secreto... anunciaba Daniel, era dejar profundizar. Y ahí en lo profundo del pozón , una lucha violenta,profunda, contundente, nos gritaba en la garganta .... Marrón. La batalla fue corta, mostrandonos un individuo muy delgado, casi anguilo forme. Pero que a pura nobleza genetica sacudió la vara #5 de Daniel. La pluma selecta fue la fast food del flyfishing... la Wolly Bugger Olive con patas de goma en anzuelo # 8. Grandes moscas que  notaban la irritabilidad de estas truchas.




La estrategia nos llevaba a pescar toda la costura del veril, desde adentro... el bentos, donde la trucha especialmente asciende a alimentarse. Tambien, en las vastas formaciones de ramages y troncos caídos, donde tomaban muy violentamente. 


Probamos, una decena de ninfas de Dragon en #10, y notábamos algunas tomadas tímidas. Pero nunca el ataque contundente que propinaban a los plumeros Bugger. También navegamos unas Santander, que es un alevin de unos 3 cms, y fue a largas la que mas ataque tuvo.




La tarde avanzaba en sus horas y decidimos cortarla,  con unos mates desde la costa. Ahí nos esperaban unas masitas dulces, junto a Marcela, Magalí y Susana. Ya en la costa... escudriñamos en los arroyos que le caen al espejo notando decenas de marrones en pleno desove. 


Un día perfecto, con cielo diáfano, temperatura ideal y buena pesca... renueva la esperanza de la recuperación total de algunos ambientes patagónicas. Y digo ambiente refiriéndome a la amplitud de ello... aire, tierra, agua y su bioma. Porque la pesca no solo es en el río, en el agua sino... fuera de ella, donde los momentos se plasman... y se hacen eternos. END




Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2.011.

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