El Río Efímero.



El Río Mendoza, es un río bello. Belleza… que,  se expresa de cientos de formas y modos.  Su carácter y  estética, definen esta expresión de belleza efímera.

El mismo, en su generosidad montañesa, es proveedor de agua... noble y abundante a millares de almas sedientas, al embarazar su fluido vital en dique.  Espejo que conocemos como Potrerillos… donde el cielo se siente cómodo y se recuesta a dormir entre las montañas.

Mi río, nace entre suspiros de vertientes y diáfanos arroyos, en el ceno mismo de la cordillera principal. Su partera… la Quebrada de Matienzo. Halla por los valles glaciares pintados de verdes y ocres…donde el viento sopla siempre helado y el aire puro nos invita a entrar,  al mantra eterno de la vida.

La ruta internacional que nos hermana con Chile, nos deja en sus nacientes. Su enorme caudal, corre raudo entre el valle amplio…que le da estructura,  entre canales, correderas, rifles, pools y pequeños brazos en braided.


Su temperamento montañés, su carácter y su tono…lo hacen  pescable desde la época de otoño invierno. Empezando a aclarar sus aguas en el mes de Mayo y Junio. Sus hijos escamados adoptivos, se hallan ahora, en pleno y franco ascenso con frenesí reproductor.

Pescarlo…requiere  un  gran criterio en cuanto a la devolución y el equipo adecuado. Para no exigir al pez a una cruel lucha. 

Su veda natural, lo enturbia llegando los primeros días de Setiembre. Este corto periodo de tiempo lo hace enigmático, prometedor. Poseedor de grandes record, ocultos secretos  y relatos fantástico.

Mi experiencia con el Mendoza fue siempre excelente, nunca,  me dejo sin respuestas y, al buscarla frente a la intriga… me la daba generosamente.

Salimos con Fernando Amescua, Mariano Remi y Sebastian Pagano,  para emprender la experiencia de pesca. La reunión fue en el centro de la Ciudad de Mendoza. Cercano del medio día…esperando el aumento de la temperatura.  Tomamos a la hora estimada…la franja gris de la ruta siete. Siempre hacia el oeste, internándonos en el vientre andino.


La estructura la vieja estación del Tren Trasandino…la Estación Point, nos daba el primer referente del río. Este punto es excelente en épocas más avanzadas, donde las truchas en su fantástico ascenso arriban  aquí, buscando sus camas de desove, buscando cumplir su vital destino el los fondos gravosos.

Al descender del auto, nos recibe solamente el mantra eterno del río en su descenso. El sol apuntaba alto y nuestras sombras caían en tierra. Así comenzamos a buscar algo de invertebrados en el ventos superior costero del río. Solo hallábamos sedimento de arcilla. Hasta en la escasa población de algas y musgos..el sedimento opaco se apoderaba del fluido, y de la vida.

Me inclino en un descanso y tomo la temperatura del agua… me indicaba  escasos 5,7 º C. El sueño del letargo…era evidente. La actividad doblemente nula. Si bien…sabíamos que a esa altura estábamos jugando cartas de explorar, si las truchas estaban ascendidas a ese punto, la temperatura nos limitaba a la vez, en la actividad. Dos grandes  limitaciones a este punto y a la fecha…actividad y emplazamiento.

La compleja jornada nos vio revisando cada rincón, cada pool, cada profundidad. Las técnicas variadas… desde Streamers, Crustáceos y algunas ninfas. Pasaron por nuestras manos todas y las respuestas dejaron mudos los copos, dejaron las bocas, vacías de aventuras. Pero llenos de experiencia y conocimiento. 

El lanzamiento era típico del trabajo con  streamers. Lanzábamos  a la principal nuestra línea de flote, finalizadas en líderes de 9 pies, cónicos de fluoro carbón. Finalizada en  4 x. Las que daban trabajo a las Bichon Flys, Mendukas, Woolly Buggers Olives, probando también algunas ninfas como la Damsel Articuladas. Todas las ninfas, lastradas y trabajadas a deriva y al drag…comenzábamos un lento trabajo de recoger en pequeños tirones. Dos tomadas tímidas fueron lo único que nos aproximo a la descarga  de adrenalina de la captura.

El final de la primera jornada, fue de conclusiones preliminares… de nuestra ausente tomada, de la altura de curso del río, del ascenso, de la temperatura, de la mosca…temario suficiente para el retorno al calor del hogar.

Las botas aun húmedas y el wader apenas extendido, en la mañana siguiente, se hallaban prestos a la jornada. 

Tomaríamos  la iniciativa de pescarlo mas abajo…a la altura del Espigón. Al llegar a este punto… nos percatamos del gran potencial del pesquero. La estructura justa, el caudal acorde, rifles, correderas, profundos pozones… muy prometedor.  La estrategia fue bajar el  río y pescarlo up stream, exclusivamente con ninfas. Las líneas de flote, se terminaron el líderes de 12 pies, y tippets 4x de fluoro carbón. La primera mosca que en mi caso trabaje fue la Menduka… como ninfa atractora. El lanzamiento up stream pro activo, posicionaba la mosca a deriva natural. La primera veintena de cast`s fueron funestos… sin resultados. 


Río abajo, llego a un pozón excelentemente, conformado entre una gran roca y una corredera. El pozo se conformaba en el axial de la misma. Mi posicionamiento fue debajo de esta estructura. Lanzando hacia arriba de la corriente principal, la mosca bajaba a deriva natural internándose  en el pozón pleno y profundizaba. Al tercer cast y trabajo…una tomada tensa mi línea Scientic Angler Air Cel, WF. Seguida mi vara en empatia elemental, toma un arco increíble…mostrando su cualidad de factura. El primer plano de mi vista percibe en el hilo de la lucha…un tremendo saldo arco iris. Siendo el primero de tres… Mi copo se inunda y mi vara en alto acerca al vencido…pez. El cual increíblemente saca su energía a la mesa…de presa y se safa


Metros abajo…llegamos a la estructura que le dio nombre al sector…el Espigón. El cual conforma dos pozos en su brutal confrontación con la corriente. Un anterior y otro posterior.  

Al azar, cada uno ocupa su posición casi a dos metros del hilo del agua, agazapados. Implemento previo… un brider de hundimiento. Achico elleader a unos 9 pies y ata en su 4x…una Prince Bead Head minúscula. El trabajo a la corriente hizo entrar la mosca al remolino.  Una tomada profunda anunciaba otra captura. La Arco Iris estaba enganchada muy bien. Su fortaleza hacia trabajar la #2 fuertemente. La corta batalla nos mostraba una trucha de unos 400 gs. Lindísima. Liderándola de inmediato, continuamos camino río abajo.

Decenas de paradas nos separaron de la noche intimidante en el valle del Mendoza. El viento silbaba entre las cortaderas y los filos rocosos. El alma se calma en un hasta mañana…mañana será mejor.

Al día siguiente…la mañana nos abría los ojos temprano. Ni una nube…anunciaba la brillante jornada. La tercera en la mejor he escuchado…y eso me daba una extraña sensación de tranquilidad.

La estrategia en este caso fue parametralmente opuesta, mi compañero…Mariano Remi, usaría hundimiento con un pequeño brider anexo, un cortísimo leader y tippet 3x, al cual lastrado se anexaría una Bichon Fly en anzuelo# 6. En cambio y a puro extremismo…yo probaría una línea de flote WF con un líder de 9 pies y un tippet fluoro carbón de 5x…al que ataría una Bichon Fly muy leggeada. Con mi poco rendimiento asegurado, probaríamos cual era el diferencial entre una  y otra técnica y si las dormidas truchas estaban abajo…adormecidas por los escasos 7,4 º de la jornada.

Comenzamos pescando a la altura de Mendoza Rafting…lugar de correderas increíbles, pozones abundantes y excelentes embudos que, al ascenso de los salmónidos, nos ponía en ventaja comparativa.

La actividad parecía nula arriba…mientras que la profundidad albergaba decenas de truchas enardecidas por la verde naranja pluma. La técnica de Remi era sencilla y eficaz. Lanzaba a la veloz corriente principal, enmendando reiteradas veces. Dejaba derivar la mosca unos treinta metros río abajo. Cuando se tensaba la línea y la mosca comenzaba a drapear, la mantenía unos segundos. Dos tirones cortísimo y esperaba…esperaba, cuando ahí, tomaban las capturas.  


La primera de ellas tomo abajo, franco y muy fuerte. Lo que nos hizo suponer su instinto de irritabilidad combativa ante el crustáceo y no su inclinación a alimentarse. 



La lucha superlativa en pro a la fuerza de la corriente y la distancia de la tomada obligaron a desplazar el centro de nuestra captura copeada. La red cómplice de escamas…nos mostraba una hembra increíble, hermosa y sana. Robusta aun y fuerte.  La libertad le dejaba refugiarse por segundos en el fondo aun lodoso… con el sueño de su viaje romántico…río arriba, en algún arroyo maternal.

Inmediatamente… la seguida captura, misma mosca, misma técnica  e igual sexo  nos mostraba la cara fértil del turbio río.

Las capturas fueron cinco. Una tras otra. 

El flote mientras tanto trabajaba con lidera de 12 pies ahora y terminaba atando una Dragón articulada Olive, con un 5 x. La técnica…a deriva natural y al profundiza… tomaban  muy suavemente.  

Sebastián Pagano, al vadeo, dividió el río en pequeños sectores. Así pudo trabajar cada sector con ninfas. Las capturas llegaban, a escasos metros del hilo del agua. Las capturas fueron siempre, mas pequeñas que las obtenidas con Stremaers.

A mi…me seguía manteniendo en trance, mis manos y cada fibra de mis músculos lo disfrutan intensamente. La mente en estado de vigilia… en trance . Decenas de capturas se soltaban de mi línea hundida. La Helios de 9,5 pies denunciaba el ataque de una tras otra.

Me posiciono en un extenso run. Marcada línea verde en curva…lanzo a la principal y dejo hundir con 150 grains de peso. Así, mí  Scientic Angler Wets Tips Express,  hace trabajar sobre mi cónico leader, una Dragón Articulada Verde oliva y naranja. Momento inalterable en mi memoria…el impacto de la Arco Iris de un kilo doscientos que libra batalla en la unión con la secundaria…y baja. Baja ayudada por la corriente y perece saberlo. Sus enormes saltos ponían en jaque mi  4x. Finalmente…logro hacerla a mi copo, cuando la libero. Sus músculos se tensan y mi mano lo nota. Escapa rauda al verde fondo protector y el libre.

Un río de generosos frutos. El frío de la tarde nos intentaba alejar de las sombras…del húmedo vadeo, pero el pensamiento de lo efímero de este río, la breve y siempre poca temporada pescable… nos presionaba a un cast mas, buscando hacer eterno el atardecer entre las montañas . END



Autor. Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech
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