Las Arco Iris del Rio Trapiche

Una fresca mañana de solsticio puntano... Sebastián Pagano se hacia anfitrión es sus tierras.
El pulsar de una ciudad que la surcan ríos...es particularmente especial. Las luces, las sombras , la velocidad de las cosas y las brisas que se escurren entre ellas...invitan e respirar el aire rico de aromas.
Eran las 8:00 a.m., cuando nos dirigíamos a la cintura del Trapiche Medio.
Río generoso, que serpentea entre torneadas camas de roca parda , sierras y quebradas. Volcando su mantra acuoso al norte del Dique La Florida. El paisaje del camino ya, me era familiar. Al llegar a la zona recordaba mis tiempos de niño... de juegos en sus pozones... junto a los mios. El camino... casi urbano. Salimos del asfalto que flanquea el río, por el lado Norte y comenzamos a circular por una huella campera. Ahí... a unos metros más una tranquera amiga se abría y nos daba cobijo.

Comenzamos a armar nuestros equipos. , Nicolás, Pablo y Benjamín... mi aprendices...Sebastián y yo. Así la ceremonia mas feliz, ansiosa y siempre duradera del flyfisher... empezaba a darle forma al día, que avanzaba.
La estrategia era simple. Subir el río unos kilómetros y pescarlo a partir de ahí.... up stream. Luego ...ir bajando y aplicando la misma modalidad. Es casi imperioso este técnico movimiento, dado que. la pureza diáfana del río nos delata a cada paso, a cada sombra.




Asi se hizo...

Casi tres kilómetros de trekking ascendente y marcado, nos había revelado a cada instante increíbles paisajes, regalándonos tonos y texturas nuevas, de pardos, verdes y transparentes reflejos.
La cañas Orvis Clearwater # 4 y W&G # 3, se dispusieron. Comenzamos a castear pozón , corredera, flat...turno por medio. Mientras los pequeños, nos seguían los pasos río abajo. Sebastián habia atado unas Dragon Pulmarí las que fueron lucidas en nuestros 5x.


La temperatura iba ascendiendo lentamente con el fresco cenit. Al llegar a los 11º C el río despertaba... y se hacia notar.


Los ataques comenzaron en mi caña la que se arqueo fuertemente... con una pequeña Arco Iris que apenas alcanzo mi mano y los trescientos gramos... fue liberada.

La estrategia seguía siendo excelente... lanzamiento corto... up stream... agazapadísimo. Con caña en alto, la mosca a la vista , mending... y al estirarse la escasa linea en el agua... dos tirones cortos y ahí... las Arco Iris atacaban.
La mosca y la técnica habían funcionado...comenzamos a variar las mismas. Sebastian probo con un Prince Bed Head en alambre 12 y tuvo una gran mordida, que terminó siendo la mayor captura de la jornada con unos 600 gramos de furia salmonida.
Llevábamos recién dos horas de pesca, y la temperatura del ambiente, despertaba cada vez mas al Trapiche. Se sumaban capturas en nuestros morrales digitales. Hermosas ...sanas llenas de vigor.

Habiles animales que apenas nos movíamos escapaban. La obligada posición del ocultamiento, nos encontraba aveces tirados en el piso.... escondidos tras una cortadera.
La recorrida hacia abajo del río, no dejaba un solo pozo sin trabajo, todos las correderas eran tomadas.
Los extensos flats...los mas difíciles, dado que las truchas estaban muy activas a la hora de buscar el alimento, sumado a la cristalina agua, el resultado...selectividad. En estas porciones del río las hallábamos de buenos tamaños, comiendo arriba y abajo. Su comportamiento variaba a las tricha vecinas del mismo rió. Estas... la de los flats, se comportaban como en aguas quietas. Exploraban, buscaban , se trasladaban de una sombraa otra. Protegiéndose quizas, de las aves rapaces que nada les interesa el release.





Nuestro recorrido llegaba a su punto cero y debíamos irnos. El sabor a poco en tiempo, pero satisfactorio en capturas... nos llenaba de alegría. De esa sensación de equilibrio justo.
Agradecidos por esta corta jornada al Río Trapiche. A sus rocas, sus cortaderas, a sus acordes de agua cristalina, a cada uno de sus seres.
Un río de pequeñas truchas. Sanas, ágiles, y selectivas. Donde la captura se hace hazaña y la devolución una acto de gratitud. END
Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografia: Jorge Aguilar Rech

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