Collon Cura. Breve lírica de pesca.

Era una encrucijada elegir alguna breve porción de los 40 km del freestone perfecto del Collon Cura para pescar esa tarde de Diciembre. Nos habíamos alojado en San Martín de los Andes, que seria el punto estratégico para movernos entre la decena de posibilidades planificadas.  Hacían unos minutos que desempacábamos y ya estábamos nuevamente en viaje hacia el río. La tarde en nuestras espaldas nos devoraba de ansiedad.

Caminitos de amarillos furiosos retamos, nos sacaban de la ciudad. Una lengua de tierra casi eterna de alambrados esmerados, verdes secos y pastizales, nos dejaba en la ultima tranquera... donde estaríamos mas cerca del río buscado. Ahí... con el fondo presente del Puente Rinconada, armábamos presurosos nuestros equipos.  Entretanto una tropilla de caballos nos pintaba de arte el alma. Seriamos intrusos entre tanto despliegue de belleza animal. Espectadores de una coreografía salvaje improvisada. Cruzaban también, nuestro andar en la huella, jabalíes, huemules, y centenares de liebres. A veces casi sin inmutarse de nuestra presencia.


Ya en el veril... el viento silbaba sauces. Caminábamos jugando entre los brillos, las luces y las sombras. El río estaba inchado de agua... se mostraba rápido y silencioso. Cuadro de situación típico en la apertura de temporada, incrementado por el indudable aporte de la Corriente del Niño. Crío que llena de nieve los picos montañosos, de agua de lluvia los arroyos, desborda ríos, calienta veranos y congela inviernos.
 

Entre los mimbres, estaba agazapado. Observando las eclosiones de efemeropteras y tricopteras diminutas. Troncos y ramajes ahogados anticipaban el escondrijo de algún pez. Y mi mosca caía y derivaba perfecta. Lanzaba arriba y la Caddis en # 16 se expresaba libre. El tippet 5x, era el vinculo invisible. Entre los verde oscuros... un furioso destello claro se escurrió como relámpago y desapareció en la profundidad. Es el momento donde el tiempo se extiende y cada segundo valen cuatro. El pez, tomaba mi mosca y el músculo activo, intentaba hacerla presa. La adrenalina al máximo y esa euforia mixada con incertidumbre manejaba cada fibra de mi persona.

  
Las sacudidas eran fuertes, profundas y contundentes. Sin adivinar nada, diría que su estirpe era marrón. De las que no saltan y se enojan. La # 4 estaba trabajando con arqueadas y sacudidas endemoniadas. Calculo que cada fibra... haría su trabajo y me relajo. Espero el  resultado de la captura. Dejo a la vara, desgastar cada instante de energía del pez. En segundos... este se muestra. Ladeándose me muestra su cuero de pintas anulares. Una bella marrón.


En mis manos... confiado del hecho de su entrega, de mi abuso con licencia y autoridad de banal superioridad y la tomo de la tomo.  La aseguro, la observo... en un estado de felicidad pos adrenalinico y expectativa.  Pesaría  unos 700 gramos de pura furia salmonida


Inesperadamente estalla de energía vital, se sacude y escapa resbalosa de mis manos. Su arrebatada y precoz libertad... daba un empate meritorio entre ella y yo. Ella volvió a su mundo simple. Yo... a la complejidad del mio. 

Inevitablemente quedaba impregnado en mi mente ese instante breve y eterno donde hicimos contacto. END



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech de PeixAR filmmakers y Diego Fernandez.
Producción: Marcelo Perez Gerardi y Diego Fernandez.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Todos los Derechos Reservados.
Copyright 2016.

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