Pescando el Escondido de San Luis.

CERRANDO TEMPORADA.




El paraje. Lugar que seduce. Que invita a soñar. De esos sitios irresistibles en donde el ser calma la sed de su mas remoto instinto de supervivencia. Sencillamente extraordinario. El murmurar del viento acariciando las hierbas, el canto del agua abrazando las piedras, el silbido de los guardianes incasables del río, los pájaros.


Un conjunto de sensaciones que destruyen rutinas e invitan a la profunda tranquilidad. La mañana fresca y de viento moderado, condiciones óptimas para la pesca en ese pequeño, bondadoso y silencioso río. 


El Escondido. De poco caudal, pero de interesantes correderas y pozones, mezclado cada tanto, alguna que otro pool. Albergue de enormes peces, esos que nos hacen temblar erizando la piel. Una mezcla de adrenalina y sigilo, alquimia que los pescadores entendemos a la perfección. 


Los equipos... Víctor con caña Sage # 4 de 8 pies, reel Loop Multi y línea de flote. Yo arme mi Saint Croix # 2 de 7,5 pies, reel Redington Drift, encordada con flote igualmente.


Cuando todo se encontraba presto, nos situamos a la vera del río, en donde después de un breve análisis entomológico confirmamos la moscas preseleccionadas. Así... atamos una  Caddis Emerger en #14 con tippet  5x y  una pequeña Dragón en #12 con tippet 4 x. 



Encontramos abundantes ninfas de Odonato, en importantes tamaños. De colores verde oliva y café. También vimos ninfas de Caddis, Efímeras de pequeño tamaño, Chinches de Agua y algún que otro Bagre del Torrente. Las truchas tenían una buena calidad y cantidad de alimento. 


Nos dispusimos a comenzar la acción de pesca. En los primeros metros del río nos encontramos con un importante pool, al que nos acercamos con cuidado. Agazapados, avistamos dos ejemplares, un macho de casi 50 cm y una hembra un poco más chica que patrullaban en busca de alimentos a lo largo del pozo. En ese momento decidimos posicionarnos en distintos puntos. Víctor se quedó en el mismo lugar y yo, me moví con muchísimo cuidado hacia uno de los laterales. Luego de observar durante unos minutos el comportamiento de los ejemplares decidí hacer un lance ni bien el pez terminara de tomar en la superficie lo que serviría para disfrazar el lance. La pequeña Dragón toco el agua cerca de la orilla, y después de dejarla profundizar unos centímetros  y trabajo de por medio, provocó que el macho tomara con un feroz  embestida. Seguido de una fuerte corrida en unos minutos llegaría a mis manos.


Mientras tanto Víctor, seguía intentando del otro lado del pozo pero sin repuestas. 


Decidimos dejar el pool, para el retorno. Estábamos seguros de que no eran los únicos ejemplares que alojaba. Aguas arriba... en la siguiente corredera Víctor consigue un muy buen ejemplar, una hembra que acusaba kilo y medio aproximadamente. Con un buen estado de salud y una excelente alimentación la que se podía apreciar con claridad a simple vista.






Los piques eran muy abundantes y de muy intensos, dándose en casi todos los sectores. Hasta donde uno menos se lo imaginaba. Eso nos invitaba, a presentar moscas en cada centímetro del río.


El sector, no presenta gran exigencia técnica, pero al ser de poco caudal los ejemplares se alertaban con facilidad, obligándonos a movernos y acercarnos con cautela. 


Llegado el medio día, optamos por parar para descansar después de una mañana muy entretenida. Al costado de un pequeño pool, con una cascada al final que se formaba en el mismo río donde repusimos energías. Si bien no apreciamos actividad, las truchas estaban a la espera de alimento. 


Luego de un breve descanso, hicimos unos lances hacia el centro y final del sector. Víctor con una Dragón #14, y yo con una Efímera en #16. Los resultados no fueron distintos a los anteriores. Los ejemplares salían como flechas desde los laterales en donde se resguardaban de bajo de los árboles y algunas cortaderas. Llama la atención la calidad y cantidad, de truchas que este río alberga. Muy buenos ejemplares, pescados en pequeñas correderas, debajo de rocas y troncos que nos hace pensar su habilidad para esconderse.


Llegada la tarde, cambiamos la modalidad para comenzar a pescar con secas. Víctor con una Hormiga Alada en # 14, y yo... una Caddis en # 14 color negro ya que habíamos visto muchas de estas, en las piedras y orillas del río. Los resultados fueron más que óptimos. Habíamos clavado varias en un rato. 


En un momento se lo escucha gritar a mi amigo, un buen ejemplar de Arco Iris, una hembra que pasaba mas del kilo había caído en su engaño. La cual después de una interesante lucha volvió al medio. Por otro lado, en una muy pequeña y baja corredera logro ver un ejemplar que estaba al acecho, le dejo derivar la Caddis y en instantes se lanzó al ataque de mi mosca dándome buena pelea, con una explosiva corrida.




En ese momento, después de liberar al pez, decidí dar por terminado el día ya que la tarde se estaba cerrando y la temperatura con la puesta del sol, caía rápidamente.


Una memorable jornada había concluido. Ya en la camioneta... mientras nos sacábamos las prendas mojadas y tomábamos unos mates bien calientes, charlábamos de la buena calidad de pesca de este río. Donde los recursos alimenticios para los peces eran abundantes, factor que tenia mucho que ver, todo esto daba como resultado buenos ejemplares con muy buen estado de salud y alimentación. END


Autor: Gonzálo Sierra
Fotografía: Gonzálo Sierra y Víctor Picca.
Edición Jorge Aguilar Rech.
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2.011

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