La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Del pez venimos...



La línea que nos une como seres...

Quién... alguna vez no miró lleno de esperanza que el corchito se hundiera. La mínima sacudida nos llenaba de algarabía. Ahí estaba nuestra posible captura, pasábamos de mil a la nada, se había ido . Una y otra vez, llenos de ilusiones, aguardábamos un nuevo contacto.


En la mayoría de los casos, era un simple alfiler a manera de anzuelo, un pedazo de corcho, en el mejor de los casos una boyita pintada, y la famosa tanza que, almacenábamos en un alambre en la base de la ilustre varita

Íbamos a pescar... toda una aventura. Mojarras, dentudos, algún bigotudo, ni hablar si pinchabas un peje... en el Salado.

En qué cambió nuestra experiencia...?Usamos técnicas superlativas, materiales sofisticados, todo lo que creemos haber aprendido durante sesenta pirulos pero; en definitiva nuestros estremecimientos, nuestra alegría, la decepción, el éxito, los fracasos... siguen siendo exactamente igual que cuando éramos pibes, changos o gurí, según donde nos hubiéramos criado. 

Eso... es la pesca.

Qué misterio lo rige. Miles de años el hombre por subsistencia, por jugar siendo niños o ya adultos, nos involucra en algo placentero.

Compartir con tu viejo, el abuelo, otros pibes, hoy amigos; desde un analfabeto a un universitario, todos y por igual nos contagiamos y somos felices haciéndolo.

No hay ricos, ni pobres, como puedas, cerca o lejos, no importa la especie, la distancia pero el llegar a un río nos involucra en una experiencia feliz .

Pensar en la salida, su preparación, desde un salame y pan al mejor almuerzo, a pie, en bicicleta o una 4x4, la partida era el inicio, el estímulo a un nuevo desafío, una salida de pesca.

Sin duda está tan adentro nuestro como especie, que nunca podríamos evaluarlo racionalmente.

Quizás hoy, desde ese razonamiento podemos moderar los resultados dañinos que pudiésemos generar a otros seres vivos .


Qué es la pesca con mosca?...Con el mayor aporte de la más alta tecnología , hoy seguimos haciendo y disfrutando lo mismo que con un corcho y un alfiler.

No dormir la noche anterior a la salida , y recordar por tiempo ilimitado , a veces confundiendo la realidad con un toque de fantasía nos acompaña por siempre .

Sin duda es parte de nuestra historia como especie , y algo de tal extrema simpleza nos relaciona con los hombres de siempre , los padres de nuestros padres , debe ser uno de los baluartes , la herencia de los tiempos .


A veces me planteo, al crecer cambiamos procederes, del autito con masilla a un cuatro ruedas para recorrer kilómetros, de las bolitas a la ruleta, de una pelota a una raqueta , un juego de palos o lo que fuera , pero sin duda los adultos seguimos jugando. Nos enfrentamos a los éxitos y fracasos con las mismas angustias, explosiones de felicidad , tristezas y alegrías que se combinan alternativamente .


Porque nuestra pesca , es sin duda la técnica que menor cantidad de riesgo ofrece a nuestras capturas, el daño menor, quizás la última de las técnicas con que podamos atrapar un pez silvestre .  Las generaciones futuras lograrán tener experiencias semejantes?.

Podrán sentir las dificultades de invadir un medio natural con la posibilidad de atrapar , a través de un ejercicio racional , una especie que ha sobrevivido por miles de años , que conserva la estirpe, la esencia que lo divino .

Nuestra técnica es la síntesis , todo lo demás son conductas históricas , sabemos de los riesgos de su práctica, nos podemos engañar, mentir, conformar, busquemos todas las justificaciones, podemos mentirnos después de todo el ser un pelotudo también nos es propio como humanos .

Quizás... hubiese sonado mas erudito decirnos hipócritas , pero que mejor que pelotudos.  Cuando hemos visto los resultados del uso de un triple,  en la boca de un dorado o el resto de lo que fuera la boca de una trucha consecuencia de tal infame artilugio.

No impulsamos esta técnica por moda.  Estamos desesperados por prolongar esta necesidad atávica de cuanto ser se paró en dos patas. Usemos ese componente, hasta ahora apenas utilizado por la especie, el razonamiento. Sino... seguiremos siendo como nuestros ancestros unos simples y respetables monos y lo más grave disfrazados de hombres, unos simples e ilustrados pelotudos. END




Autor: Darío Pedemonte.
Fotografía: Col. Jorge Aguilar Rech.
Edición: Aguilar Rech. 

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1 comentario:

Verónica dijo...

MAESTRO...Gracias por enseñarme a disfrutar de este arte. Todo mi reconocimiento.Te quiero mucho, JOAN