La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Las Arco Iris del Río Blanco del Valle de Calingasta


La jornada de pesca... propuesta por el conocedor, nacido y criado en Barrial, Provincia de San Juan, Don Juan Naranjo, se hizo realidad el Sábado 16 de Enero de 2.010. Pleno verano cuyano. Este ser noble y bueno, como el agua de sus ríos hace unos años. Él mismo, me contaba sobre las truchas que traían sus cauces sanjuaninos y los efectos secundarios de la minería.

El plan era simple... salir temprano a la mañana, desde Mendoza, como a las 4:00 am. Viajar por la altura de la Pampa del Leoncito, previo paso por Las Bóvedas de Uspallata y, así...por el pedregoso camino, entrarle a Barrial desde el sur. Desde aquí... tomar camino al Río Blanco, pasando por el turbio Río Los Patos y Colorado. Así se hizo...

La salida perfecta, con tiempo inglés nos reuinía en plena penumbra matinal. El amanecer, nos iluminaba a la altura de la Pampa del Leoncito, San Juan. Luego de dos horas y fracción, nos recibía Barreal... un caserío bajo con arboleda de valle andino. Gente con cara buena y con simples intenciones, quizás... la de vivir la vida diaria en un pueblo andino, nos seguía el rumbo ...al pasar de las camionetas.

Eran las 9:00 am, cuando los dos vehículos nos hallábamos a la altura del Puesto, a unos 10 kilómetros del control de la minera, sobre el Río Blanco. La visión del curso del río, me recordó al Río Malleo de la entrañable Patagonia mía. La inmensa cantidad de escenarios, la claridad insolente de sus aguas y el entorno de secos guijarros que, me recordaba su innegable identidad cuyana.

Al descender de las camionetas, preparamos pacientemente cada detalle de nuestra jornada, varas, termómetro , tippets rolls, cajas, moscas, y una manzana en cada chaleco, lo cual es parte de nuestra tradición, y al momento de reponer energías es bastante oportuno.

Personalmente... siempre tomo mis tiempos. Oportunamente al último... intento no olvidarme de nada. Cargando ninfas, secas y pequeños streamers , en mi chaleco y riñonera. Pero por más que me esfuerce... el destino me demuestra que algo siempre me olvide en la camioneta y que siempre esta muy lejos.

Desde e camino de tierra, donde estábamos estacionados, una picada de unos 50 metros a 70º, nos despegaban del río. Nos dividimos a esa altura en dos grupos. Mis compañeros... Luis Flamarique, Sebastián Pagano y Nicolás, mi hijo; pescaríamos la margen sur y Juan Carlos Salvador, Ariel Barrionuevo y Juan Naranjo, la norte. Siempre río arriba...

La estrategia fue sencilla... pozo por medio y, tomando roles para primerear algunos, acorde al turno. La entomología obligada, nos denotaba escaso alimento. De cinco rocas relevadas, solamente dos minúsculas plecopteras. Nicolás, encuentra a varias ranas de pequeño tamaño y un bagre de unos veinte centímetros. Ante todo este panorama y, teniendo una temperatura ideal de 12º C, cada uno decidió por su mosca.


Comencé utilizando una Prince BH en alambre 14. Pasando escasos segundos toma la pluma una Arco Iris de unos 500 grs que hace arquear mi Orvis TLS Power Matrix 704. Siempre a flote, proporcionado por una Scientific Angler Air Cell WF, la estrategia fue lanzar up stream, a la corriente primaria, mend, un para de veces y a deriva natural; al extenderse la línea, darle vida a la ninfa con pequeños vibraciones en la caña. El momento de toma era al finalizar la deriva generalmente.

Un obligado cambio de mosca, me inclina a pensar en un engomada... la Rubber Leggs en misnúsculo 12, color habano. El tippet necesario era un 4x de fluoro carbón el que hacía la sustancial diferencia.

Las intensidades de los ataques y la cantidad de las respuestas, aumentaron notablemente. También los tamaños, se presentaron mayores, llegando a truchas de 1 kg. La mosca tenía un rendimiento tan vasto, que le dí de baja por roturas varias. Lo que evidenciaba su gran poder de atracción.

Por la radio, escuche el reporte de Juan Carlos, el cual estaba unos 2.000 metros, río arriba. Me comentaba, de la existencia de una sustancial la cantidad de animales, vivaces y sanos. Juan estaba usando una mosca muy similar a la que estaba usando yo. Pero el rendimiento de las aguas arriba era mayor.

Ya a media mañana y con vastas capturas, teme la decisión de utilizar la mosca recomendada por Polo Rossi, la Royal Coachman Streamer en anzuelo # 10. Simuntáneamente avisamos por radio a todos.

Escasos minutos pasaron y las capturas aparecieron por decenas. La virulencia de las mismas, el enojo que demostraban era notorio.

La técnica, fue muy típica de estos artilugios emplumados tipo streamers... lanzar lejos, perpendicular a la costa, enmendar tres o cuatro veces acorde a la velocidad del drag, y posicionar el engaño en la junta de las corrientes , al estirarse la línea, traer con tirones vivaces y desparejos, dejar ir y traer. Era notorio, sentir apenas caía la mosca, los ataques enardecidos y, había que esperar para clavarlas, dado que mordían y soltaban. Actitud típica de la defensa territorial.

El calor, el sol sanjuanino , el agua y los cantos rodados, brillaban por igual en el cenit. Ráfagas de viento fresco, nos daban un respiro pero, tuvimos que refrescarnos frecuentemente en algún pozón que otro. La temperatura a esta altura había alcanzado unos 17 º C, momento en que la productividad del río nos hacia sentir su baja.

Lejos de entregarnos, comenzamos a variar técnicas y moscas. Una constante durante toda la jornada era que una mosca que resultaba productiva por un determinado tiempo, luego su rendimiento bajaba; pero si se volvía a utilizar minutos después, volvia a rendir igual.

Sebastián estaba a media tarde, teniendo excelente tasa de captura. 

Usando exclusivamente ninfas, pescando con las mismas técnicas, superaba ya las cuarenta truchas pinchadas. Su incansable caminata río arriba me distanciaba de él, unos 3.000 metros.

A esta altura, el río conformaba unos pozónes amplios y profundos que le permitieron trabajar trucha a la vista y darle exquisito protagonismo a su Echo Carbon # 4 con flote de Air Cell, teminada en una Jabalí BH con Rubber Leggs en alambre 12.

Por alguna razón, que sólo el geólogo de la expedición dominaba , el sabor del agua del río era extraña.

Sebastián nos comenta que el tono del río, era muy ácido y esto se debía a su sustento geológico. A la vez determinaba la calidad y cantidad de comida que las truchas disponían. También, el sabor atípico o al menos desconocido y extraño para mí. El mismo, desciende desde lo alto de la cordillera de los Andes y atraviesa los imponentes afloramientos de volcanítas acidas, riolitas, brechas riolíticas e ignimbritas estratificadas del extenso grupo Choyoi, el cual forma parte de las litologías de la cordillera Frontal. La presencia de estas rocas le advertían algo que comprobaría a las orillas del blanco. La composición litológica del lecho, le advertía escazes de alimento y al llegar al río, y al realizar las primeras observaciones entomológicas, se dio cuenta que sus observaciones geológicas no estaban erradas. La escazes de macro invertebrados le hablaba de aguas ácidas, una consecuencia directa de las características del entorno geológico.

Pescando las Arco Iris del Río Blanco del Valle de Calingasta. from BROWNTROUTARGENTINA Fly fishing on Vimeo.

La tarde avanzaba y, las sombras de las montañas nos cobijaban del sol. La hora de las eclosiones nos mostraba por doquier caddis fly minúsculas que eran tomadas por las arco iris con la magia de la luz y el suave movimiento de sus torsos. Pero la exigencia de sutileza de las secas, era inversamente proporcional a nuestra reserva de energía.

El retorno nos obliga a tomar río abajo, oportuno para rehidratarnos mientras íbamos probando algunas secas... sin éxito. El río, estaba cobrando en nosotros un precio y el cansancio nos llamaba a reunirnos en el punto de partida.

La tarde ganaba sombras y nos despedimos del Blanco, sin antes regalarnos a modo de espectáculo un especial fenómeno natural, un pequeño tornado que nos asusto bastante y acelero nuestra partida. Los recuerdos, las capturas, las risas y los festejos fueron coronados a la 1:00 am en la Uspallata mendocina, con un gran corte vacío de ternera, vinos de buen corcho y un inmenso manto de estrellas. END

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Nicolás Aguilar Rech, Sabastián Pagano.
Edición de Video: Nicolas Aguilar Rech y Jorge Aguilar Rech.
Protagonismo: Ariel Barrionuevo, Nicolas Aguilar Rech, Jorge Aguilar Rech,  Juan Naranjo, Luis Flamarique y Sebastian Pagano

2 comentarios:

Pozo+10 dijo...

Hola muy lindo el blog
Pasa por mi web.
http://www.planeta-grandt.com.ar/
Abrazo!

Miguel dijo...

Excelente el reporte Jorge, ...as usual!
Ya te vamos a mandar el de nuestra salida a Valle Hermoso.
Un abrazo