La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Pensamientos junto al río. Los recuerdos.

Todos venimos del agua. Somos agua. Algunos... solo algunos, somos del río. Le pertenecemos.  Volvemos a él, miles de veces. Amamos y respetamos a sus seres, porque somos parte de ellos. Hasta que un día,  por los años vividos... no volveremos más. Dejando atrás, los amigos que hicimos en él y el recuerdo de cada una de las truchas pescadas. END






Autor: Jorge Aguilar Rech. 
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Nicolas Aguilar/Pablo Aguilar.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2.013.-
Todos los derechos reservados.

Ensayos sobre la pesca con mosca. Los irritadores y los imitadores.

Pescar con mosca  sea quizás ... solo una búsqueda.  Una búsqueda en lo interior e individual. Distintas  personas buscan en ella, una diversidad casi infinita de cosas. 



Jamás me he alejado de este pensamiento y en la búsqueda ... me identifico con lo sutil, lo bello y lo puro. Minimizando toda sección física de tippett,  renunciando a torpedos, lastres; atando con materiales naturales en su mayoría,  con escasa cantidad y variedad de materiales.  Aunque como acto de brutal sinceridad, reconozca que... esa alquimia que nos brinda ese instante...  no sea frecuente. Pero cuando llega... la vara, la mosca, el músculo, el agua, ese pez y el paisaje, se plasman en la eternidad de los recuerdos. Convirtiendo mi ser en una especie de esponja sensorial, abierto a cada uno de los estímulos. El tiempo en cada captura se desdobla... se hace lento.

Porque quizás allí, se halle la diferencia sustancial de esto. En la capacidad del ser humano de transformar al acto mas tribal y brutal... como la apropiación y muerte de un pez para alimentarse, en un instante bello. Renunciando a veces y, como acto de superioridad sublime, al sacrificio de la presa. 


Coexistiendo... con un exceso de  irracional modernidad,  en la que se convence que tal o cual elemento provisto por el merchandising,  le otorgara inminentes atribuciones chamanicas al pescador. Transformándolo  en el mejor flyfisher de los tiempos y la región. Pescando a puro power... tantas, cuantas y las mas grandes truchas, por seguro.

Separándose así del verdadero desafío humano-pez. En esta interacción  se introduce a la tecnología de punta, como menage a troi, la cual facilita, mejora y potencia la experiencia. Pero no le exige al hombre, la superación personal, por medio del estudio, la lucha con las condicionantes físicas, la observación durante el tiempo necesario, las pruebas y errores. Sino que lo expone al mundo  Big Mac de lo grande, lo inmediato, poderoso, lo resuelto y exitoso, convenciéndolo que este es el verdadero medio para ser el buen pescador pretendido por la sociedad. Aquí ... la primera verdad; ya no necesitamos alimentar a la aldea, ya no necesitamos mostrar al mundo el pez que alimente al vecindario. Optamos pescar con mosca porque aceptamos la necesidad de no pescar para alimentarnos... necesariamente.

En el tiempo de las contradicciones, del paradigma eterno, quizás sea oportuno definirnos... en la era del irritador. En los tiempos de las varas de resinas especiales y lineas con mas cualidades mágicas que físicas, en la era de las recetas y de las cosas resueltas. No hay tiempo para el proceso del pensamiento, no hay minutos para meditar y madurar. Lo definía un amigo pescador...  -la era de las moscas peludas y voluminosas, que hacen ruido en el agua, irritando al pez; son cucharas emplumadas-.

Pero... para que irritar al animal. Cual es el porque... si  buscamos el equilibrio y la igualdad de condiciones pescador y pez. Por que  esta necesidad de tener al pez... cueste lo que cueste, ignorando los ciclos vitales del animal, tales como alimentación,  reproducción, resguardo... entre otros. 

Nuestra inminente tecnología nos lleva a superar con herramientas... todo tipo de frenos naturales, y así comenzaremos a transformar a la pesca con mosca en el acto mismo de apropiación, del cual intentamos diferenciarnos hace años.

El hecho de estudiar al animal... desde sus anaqueles científicos, sus particularidades  regionales y connotaciones culturales; transfiriendo ese conocimiento adquirido en paginas... a la experiencia del agua y la naturaleza, es un proceso increíblemente enriquecedor. Engañar a un pez con algo, al menos similar a lo que come, es en definitiva un acto simple de observación e imitación, que en esencia constituye el verdadero espíritu de la pesca con mosca.



Aquí no solo se trata de engañar a un pez con su alimento sino... es enfrentarse también a un pez que en ese momento, no tenga hambre, se halle selectivo, este dormido, o simplemente aletargado. Para ello necesitamos dominar factores múltiples y sutiles, como biología aplicada,    hidrodinamica, la  física, meteorología, técnicas de acecho,   además de presentar un mínimo estado físico y mental. Nos enfrentamos a la temida por muchos... frustración de no capturar.  Si alguno de estos factores no se cumplimentan acordemente o simplemente varían y no los ajustamos a tiempo, proviene  el desanimo de no haber pescado nada.

Quizás por ello... utilizamos algo fácil  sencillo e inmediato... el streamers, el multiproposito por excelencia.  El cual abarca todo tipo de sensaciones en el pez. Ahí... abajo del agua es inigualable al momento de irritar con vibración cromática, estructural y por ende sonora, sin obviar la visual. Es indiscutiblemente estimulante a todos los sentidos del pez y que causara una reacción segura del mismo. Es la misma y empírica comparación, de aquel que come un asado hecho a las brazas aromatizadas, acompañadas  con el mejor vino malbec... tomándose horas para su preparación y disfrute; lo cual por lo menos para mi es un acto de arte sublime. O aquel que come una Big Mac con Coca, devorada en cinco minutos camino a la oficina. Ambos actos se consideran como comer. Ambos dan saciedad, placer y cumplen su fin. La diferencia es la forma.

Ante estas circunstancias nos enfrentamos a la segunda gran verdad. Considerando que las moscas del tipo streamers y sus  básicas técnicas de tracción y lastre, conducen a la inminente irritación .. son las que atraen a truchas de mayor tamaño, dado que son estas truchas las que tienden a tener mas desarrollado el instinto de territorialidad, sensibles al extremo al ruido,  a las sombras invasoras y, las que ocupan sin excepción los líes.

Son las vedettes de la morsa, tales como las Woolly Bugger (Guly Burger), Fuzzy Huasy, Mickey Finn  entre otras.

En cambio la imitación, mediante la observación de los macro invertebrados del sector,   busca en esencia el engaño, confundiendo al pez con su alimento frecuente, por merito de patrón de atado, empatia en los materiales y sobre todo... la mecánica muy particular de la presentación y el movimiento de la misma. Siempre... acondicionado a la dinámica del agua y el tipo de representación que la mosca sugiera. Deriva natural, emergencia,  entre otros comportamientos.

Esto no quita, el hecho de que si hallamos una gran trucha comiendo... pueda tomar perfectamente nuestra imitación. Las imitaciones están limitadas al ciclo de alimentación de la trucha.



Una apreciaron similar, tengan quizás, la impresionistas de crustáceos, peces, ovas y vertebrados con carácter simple de imitación en patrón de atado y movimiento.

Personalmente, considero al pez... al pez de agua dulce en general, y en especial a la trucha, un  ser merecedor de la contienda del engaño por imitación  Un juego de inteligencia e instinto. Minimizando nuestras condiciones tecnológicas para pescarlo, y poniendo énfasis en la entomología, en el atado y en la presentación. Así... y solo así podremos apreciar sus cualidades. Aflorando por simple empatia... las nuestras.

Concluyo este sencillo ensayo, con un pensamiento... un pescador con mosca no debería tener en cuenta el tamaño del pez, ni la cantidad pescada. Sino, lo que hizo para pescar ese pez ... grande, chico, ausente, esquivo... único. El método,  el sistema, la experiencia. 

Porque quizás el pez, se inmole en un acto de humildad extrema, para enseñarnos, para hacernos crecer como humanos. Al menos ... me gustaría que así fuera. END



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech/ Nicolás Aguilar.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2.013
Todos los derechos reservados.

El Pardon de Meana. La exquisitez del Gallo de León.

Cuando hablamos de pesca con mosca, en Brown Trout Argentina... pensamos que se trata de arte, de búsqueda de lo perfecto, de superación, de desafío...  de sutileza. En coherencia con nuestra búsqueda, hallamos amigos y maestros en todo el mundo. Personas grandiosas, que hacen de la pesca con mosca, algo bello. En España, conocimos a Luis Meana. No dudamos en que se trataba de una de esas personas. 


Luis Meana es un escritor, un exigente editor, jornalista y un gran guía de pesca en España. Ha escrito varios libros en su país y colabora habitualmente en revistas de pesca con mosca tanto en España como en otros países. Libros  como el Pardón de Meana , constituyen un indiscutible best seller, con todo aquello que desearíamos conocer a cerca de la selección, forma de cría, criterios de calidad y variedades de la Pluma de Gallo de León, así como los detalles de todas las variantes  y montajes del sistema de atado. 

Desde hace quinientos años, en una pequeña comarca española, se produce el que pudiera ser el mejor material del mundo para montar moscas artificiales, la Pluma de Gallo de León (GDL).


Ningún otro material para montar moscas y ningún material relacionado con la pesca a mosca, se ha producido o se produce actualmente en ninguna otra parte del mundo con una tradición tan primitiva, cercana a los cinco siglos. Y así queda demostrado en algunos antiguos manuscritos españoles. Es comprensible entender que los escritos que hablan de dicha tradición no coincidieron en el tiempo con los orígenes de ésta, por lo que es muy probable que en la pequeña comarca del Valle del Río Curueño, La Pluma de Gallo de León se utilizara, y por lo tanto produjera, desde mucho tiempo antes.

Los invito a recorrer algo de historia y geografía.

En el Manuscrito de Astorga, documento español escrito por Juan de Vergara en 1.624, no sólo se habla de uso del GDL sino que además, se describen con detalle algunas de las variedades de esta pluma que, a día de hoy, permanecen inalteradas al alcance de nuestras manos y de nuestras moscas. Mucho tiempo antes, el aragonés Fernando Basurto escribió su libro “Diálogo del Cazador y el Pescador” en cuyo texto aparece el “Tratadito de Pesca” que se imprimió y publicó en el año 1.539. En él se describe con detalle el proceso de fabricación de una mosca y se hace referencia, entre otras, a un ave llamada “buñal", probablemente el Gallo de Boñar, nombre con el que también se conocía entonces al Gallo de León.



A pesar de ser un país de pequeñas dimensiones, España cuenta con un amplio sistema de cadenas montañosas y por lo tanto con una extensa red hidrológica de la que una gran parte es considerada como hábitat potencialmente poblado por la trucha marrón, que junto con el Salmón Atlántico conforman el abanico de especies de salmónidos autóctonos españoles. Por lo tanto, en un país como la Península Ibérica, en su mayor parte rodeado de mar y con semejante red hidrográfica, la pesca tiene un enorme arraigo. Provincias como Asturias y León, son conocidas en todo el mundo por su potencial truchero y visitadas por cientos de aficionados de diferentes países que conocen su riqueza.

La ubicación geográfica de España, eminentemente meridional, condiciona la disposición de alimento de los ríos y la actitud de las truchas, acostumbradas a comer en superficie durante prolongados periodos de tiempo gracias al templado clima. Por ello, la costumbre de pescar con mosca, además de estar muy extendida, es una tradición primitiva. Sin embargo, la pesca con mosca moderna o pesca a mosca con sedal pesado es un estilo aun muy joven en nuestro país, con apenas 50 o 60 años de historia. Esto es debido a que la pesca con mosca en España siguió un camino diferente derivando en otras modalidades de pesca endémicas pero en las que la mosca seca o ahogada también era la protagonista. Esta evolución paso por el uso del aparejo de mosca ahogada o “buldo”, nombre con el que se conoce al flotador que forma parte del aparejo, formado por varias moscas que cuelgan de la línea principal  y un flotador transparente que se lastra añadiendo agua en su interior. Con este sistema, el pescador es capaz de lanzar a largas distancias y cubrir grandes superficies, gracias al peso que adquiere el “buldo” cuando se llena de agua. Una vez lanzado, el pescador mantiene la deriva del flotador con cierta tensión a la vez que emite un movimiento de vibración al puntero de la caña para conseguir que las moscas más alejadas del flotador “bailen” encima de la superficie del agua mientras que las más cercanas al flotador  discurren hundidas en posición de emergencia. Este sistema, además, permite pescar zonas profundas o con fuertes corrientes difíciles o imposibles de vadear y por lo tanto fuera del alcance del pescador de mosca con sedal pesado.

La Pluma de Gallo de León.

Éste ha sido y sigue siendo el método más extendido en España para pescar con mosca. Semejante evolución fue condicionada, en gran medida, por el uso de un material con una efectividad extraordinaria, La Pluma de Gallo de León. Estas fibras brillantes, casi mágicas diría yo, no tardaron en cruzar fronteras y llegar a las manos de todos los pescadores de truchas del país. Familias enteras se dedicaban a la cría de estos animales o al montaje de moscas ahogadas específicamente diseñadas para la pesca con “buldo”. Las moscas tradicionales son muy básicas y están formadas por unas alas en GDL, elemento principal del montaje, y un cuerpo en seda, pero a pesar de su sencillez, su efectividad es extraordinaria gracias a las características del GDL.


Existen dos variedades de Gallo de León, los gallos Indios que generan pluma sin moteado, y los gallos Pardos, algo más grandes que sus primos, que generan pluma con un moteado más o menos intenso. Las plumas de Gallo Pardo pueden carecer de moteado en contadas ocasiones, sin embargo las plumas de Gallo Indio jamás tienen sus fibras moteadas. Dentro de cada variedad de gallo, existen muchos tonos y tipos de moteado, por lo que la oferta es muy amplia con más de 50 tipos de pluma, cada una con su denominación. Después de muchos años, la Asociación de Criadores de Gallo de León ha consensuado una tabla oficial para denominar todas y cada una de las variedades de pluma. Este consenso ha sido necesario dentro de las gestiones requeridas para la consecución de la Denominación de Origen. Estas tablas han sido editadas por primera vez en el libro “El Pardón de Meana y la Pluma de Gallo de León” edición que, afortunadamente cuenta con una versión en inglés.

Han sido necesarias generaciones de criadores, mucho esfuerzo y mucha pasión por la pesca para conseguir unas razas de gallos capaces de producir una pluma única en el mundo. La selección de los mejores reproductores durante cientos de años ha sido una de las claves del éxito, pero no todo se basa en una selección adecuada. Muchos apasionados y profesionales de la pesca y del montaje de moscas han intentado criar estos gallos fuera de la comarca del Valle del Río Curueño y todos han fracasado. Son muchos los casos dentro de España: Guadalajara, Asturias, Galicia, Extremadura, incluso dentro de la propia provincia de León, los gallos y por lo tanto sus plumas, perdían el brillo, principal característica de la pluma de calidad. Incluso fuera de España, en Francia y EEUU, caso de Colorado y sus plumas Whiting, producidas con gallos descendientes de los leoneses, pero que en ninguno de los casos son comparables, ni remotamente, a las originales. Hoy sólo es posible conseguir estas brillantes plumas dentro de una pequeña comarca en la Ribera del Río Curueño que comprende pueblos como La Vecilla, La Cándana, Campohermoso, Aviados y algunos otros ubicados en un corto trecho a orillas del río. Hay muchas razones que justifican este hecho, algunas de ellas científicamente comprobadas y otras no tanto, quizá más cercanas al campo de la leyenda y el mito. Lo cierto es que cuando los gallos se alejan de la comarca del Valle del Curueño pierden gran parte de las características que les hace ser especiales. Hay estudios que aseguran que el compuesto del terreno, muy particular, puede ser una de las razones. La leyenda habla de una beta de uranio detectada en la zona tras unos estudios geológicos, del especial microclima de la zona, protegido de los vientos del norte… Lo cierto es que la auténtica pluma, la pluma de la máxima calidad, aquella que despierta la agresividad de las truchas y la pasión de los montadores, sólo es posible de conseguir en el mágico Valle. Para distinguir las plumas procedentes de los corrales originales de la comarca leonesa, los criadores precintan sus plumas con una etiqueta que garantiza el origen de las mismas.



Pero incluso dentro de la propia comarca, cada vez es más complicado conseguir plumas e la máxima calidad. Algunos criadores, con el fin de atender la demanda, no hacen una selección adecuada de los mejores gallos, lo que provoca que en algunos casos la pluma no alcance un grado suficiente de calidad. Pero lo peor es que los gallos seleccionados sin alcanzar las garantías necesarias serán padres de otros gallos, con el peligro que esto supone.

Actualmente, la producción de pluma de la máxima calidad, la más brillante y efectiva, la pluma mágica, no supera el 35% de la producción total en la comarca. Esta pluma no suele salir del entorno más cercano a los criadores y es muy difícil de conseguir a pesar de su bajo precio (en ocasiones 5 o 6 euros el mazo de 12 plumas), algo difícil de entender teniendo en cuenta la enorme demanda del producto y su escasez. De hecho, el 90% de la pluma de máxima calidad se produce en un solo corral, el corral de Quino, un buen amigo y el más experto de los criadores. Actualmente sus plumas son las más cotizadas por los entendidos y la posibilidad de acceder a ellas es remota ya que tiene toda la producción vendida de antemano.

Sistema de Producción.

Otra de las condiciones para que la calidad de la pluma sea la adecuada consiste en hacer una explotación extensiva y no intensiva del animal, es decir, los gallos tienen que disponer de espacio y estar en semi libertad. La pluma se consigue mediante “La Pela” del animal, que consiste en la extracción del las plumas, una a una, mientras se sujeta al gallo vivo entre las piernas. El gallo no sufre en absoluto, algo fácil de averiguar ya que al extraer las plumas éste no hace ni tan siquiera un movimiento reflejo, ni un leve parpadeo, ya que las plumas seleccionadas aún no han enraizado y los criadores, tras generaciones, saben como hacerlo, convirtiendo a “La Pela” en un arte digno de ser admirado.


Anualmente se llevan a cabo cuatro pelas, una cada tres meses, si bien algunos criadores prefieren hacer sólo tres con la intención de conseguir pluma de mejor calidad. En cada Pela, se extraen de cada gallo alrededor de ocho “mazos de Riñonada” (el mazo es la forma en la que la GDL se ofrece al público y consiste en un grupo de doce plumas atadas con un cordel en su base). La Riñonada es la parte de la espalda del gallo de donde se extraen las plumas de la máxima calidad, aproximadamente 100 plumas por pela. También se extraen plumas de colgadera y del cuello del animal, estas últimas muy útiles para formar hackles muy brillantes.

El Pardón de Meana.

Allá por los años 50 llegó a España  la pesca a mosca con sedal pesado de la mano de pescadores franceses y desde entonces, los montadores españoles fueron adaptando sus montajes al nuevo estilo de pesca. Hoy el uso de la GDL está muy extendido en los montajes, en parte debido a la herencia de las moscas ahogadas españolas y en parte por la enorme efectividad que acompaña a los montajes realizados con estas fibras. 

Las fibras se usaban básicamente para hacer tejadillos de tricópteros, cercos y, sólo ocasionalmente, para formar las alas en las imitaciones de efémeras. Hace unos 25 años comencé a utilizar las fibras de GDL para la formación de alas de efémeras a partir de un antiguo patrón llamado “pardón” que imitaba a las efémeras olivas y pardas de principio de temporada. No tardé mucho tiempo en descubrir que la máxima expresión de la efectividad de la GDL estaba en la formación de alas verticales ya que es en esta disposición donde las fibras emiten de manera más contundente los brillos y los reflejos propios de este fantástico material. Con el uso durante miles de horas de pesca y gracias al método “prueba error” fui desarrollando el montaje para que la presentación de la imitación fuera la adecuada, y que la silueta del cuerpo del insecto, similar a la de una ninfa, fuera asociada por las truchas como el alimento buscado (los estadios adultos de las efémeras mantienen un tórax abultado, por ello debemos motar nuestras efémeras con tórax, de forma similar a la que montamos las ninfas). Después de 25 años de evolución, el Pardón de Meana es conocido en España y en todo el mundo como uno de los montajes más efectivos para imitar efémeras en sus estadios de emergencia avanzada, subimago e imago. No se trata de un montaje específico, sino de un sistema de atado que nos permite imitar en nuestro torno cualquiera de las infinitas variedades de efémera, modificando tamaño, color, incluso el material usado para confeccionar el cuerpo, lo que nos invita, a partir de unos parámetros fijos que condicionan el montaje, a explorar en nuestra imaginación en busca de la mosca ideal y de un montaje con un toque personal.



El Pardón de Meana es un modelo básicamente pescador, muy efectivo. Es de ese grupo de patrones que sirven para pescar peces y no pescadores, a pesar de que también destaca por su belleza y originalidad. Lo mejor es animarse, atar unas cuantas moscas adaptadas a nuestro río favorito y darle una oportunidad en acción de pesca. Es hermoso seguir la deriva de una imitación de efémera de verano, en un color pálido y con unas alas formadas con fibras de gallo Indio de León en un todo gris plateado. Los brillos harán que la mosca sea muy visible y hechizaran al pescador para siempre, y lo que es más importante… hechizarán al las deseadas truchas.END


Autor: Luis Meana
Fotografía: Luis Meana.
Edición: Luis Meana
Post edición: Jorge Aguilar Rech.
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