La escencia...

Consideramos al relato de una experiencia de pesca con mosca, como algo extremadamente sensorial. Desde lo visual y literario, cada salida de pesca se expresa libre de egoísmos, despojados de los espejismos de las recetas y con la permanente e inefable búsqueda de lo bueno, lo puro y perfecto.

Mientras los Ríos Descansan.

Crónicas puntanas.

En lo profundo del pensamiento duermen los recuerdos.  Como el agua de los ríos, que añoro. Pienso en ellos y vuelvo a vivir en detalle... cada momento. Las largas caminatas, los matices, el aroma, las risas entre silencios eternos y a lo lejos... el río;  que descansa sobre la roca desgastada y las pisadas que se borran cuando despiertan del lejano sueño del invierno.




Los arboles bajo los cuales esperé con ojos entre abiertos... fueron años, fueron horas. Compartiendo  amistad, simpleza, sana competencia,  la soledad de sus aguas, cada momento único en su esencia. Hoy ... pienso. 


He recorrido ambientes mendocinos y patagónicos en lo profundo de la majestuosa Cordillera de los Andes. Pero lo que siento por ellos, es distinto.  Desconozco la causa, el motivo es un misterio. Espero que alguna vez lo entienda... este añorar del andar lento del agua entre las sierras.

El largo sueño invernal, me invita a soñar con ellos. A recordarlos en lo profundo, imagino por momentos esos días soleados, el  brillo de sus aguas entre fugaces sombras de truchas.  El contraste entre la calma y la pasión, el verde... y la roca desnuda por la tremenda fuerza de las crecidas. El caminar entre saltos de langostas de una diversidad inigualable de colores. Las delicadas efémeras que viajan como diminutos veleros a la deriva. Los enormes dragones del agua que camuflados entre algas esperan el momento justo para desplegar sus alas en su último gran viaje. Algo así como un cuento de hadas, duendes y dragones.




Hoy todo duerme, en una larga quimera invernal. 

San Luis. Mucho se ha escrito sobre esas tierras, historias, momentos, dinámica de sus ambientes, moscas y truchas. Fueron muchos años recorriendo aquellos ríos y doy gracias por haber tenido y tener la suerte de recorrerlos. Se aprende bastante... tan solo con observar, intentar y equivocarse. 

Los ríos de San Luis disponen de una amplia variedad de insectos. Langostas, hormigas, Escarabajos, Mariposas, Aguaciles, (Dragon y Damsel), Efémeras, Tricópteros, Chinches de Agua, Escarabajos de Agua, Ddípteros, (Mosquitos y Simúlidos).  Y en lugares muy alejados en los arroyos ubicados en grandes altitudes de las sierras, algunos Plecópteros como reliquias prehistóricas. Esta amplia gama de insectos, seguramente es comparable con los ríos de la provincia de Córdoba. Seguramente muchos de estos están en los ríos cordilleranos, pero siempre hay que tener en cuenta que no serán los mismos de un lugar a otro. Cambian la oxigenación, la fisonomía del río, su caudal, la temperatura del agua, la acidez en función de la roca, con solo tener eso en cuenta alcanza.



Cada vez que me preguntan que moscas llevar a San Luis, suelo decir imitaciones de efémeras, ninfas, adultos, dragon, damsel, chinches de agua y paso alguna receta. 


El objetivo de este escrito es, dar algunas ideas de las moscas que sirven para pescar en San Luis, teniendo en cuenta la entomología de los ámbitos puntanos. Sin dejar de considerar que el dar recetas de moscas, o describir una mosca o contar con que se pesca para este caso, en San Luis, no sirve de mucho, porque limita al pescador a la creación, a la búsqueda de patrones propios y a la prueba y error, no es el egoísmo de no pasar datos sobre patrones de moscas, sino que el copiar inhibe el arte de crear, probar, intentar. 


Darío Pedemonte,  un gran amigo y persona. Un maestro, un pensador, un apasionado por la enseñanza del fly fishing. Un gran pescador y un especialista de los ámbitos serranos, de ríos y arroyos de Córdoba y San Luis, de las sierras del sur de la provincia de Buenos Aires, el que después de años de búsqueda, con algunas recomendaciones y dibujos, sumado a la lectura, a la prueba y error;  me dio las bases... y surgieron las propias ideas, para desarrollar una tan apetecible adulta de Efémera, Langostas, Hormigas, Escarabajos y Libélulas adultas, todos insectos de aquellos increíbles ríos de mi provincia adoptiva, San Luis.


Quiero empezar por las ninfas, el maravilloso mundo de éstas. Partiendo de la base de la entomología, puedo mencionar que, los ríos de San Luis en su totalidad...  albergan ninfas de Odonatos, Dragon y Damsel, de las cuales las primeras más habituales. He podido verlas en tamaños descomunales de hasta 7 cm de longitud, y otras más pequeñas y rechonchas de unos 2.5 a 3 cm de largo, todas del color del lecho rocoso, en lo común, marrón con tonalidades olivas y manchas negras, verde oliva con tonos marrones, y hasta verde flúor a blanquecino al igual que el color de las arenas blancas de los bancos de arena del río.


En marzo y abril con máximos caudales, o después de grandes creces en enero y febrero; la materia orgánica y las partículas minerales en suspensión por la fuerte agitación de las aguas, le dan al río idéntico color que el de un clásico té ingles; es ese mismo color el que adoptan las ninfas de odonatos, siempre con algunas manchas del mismo tono pero más oscuras.

Teniendo en cuenta estos caracteres, no debemos preocuparnos demasiado por hacer una Dragon de todos los colores y combinaciones posibles, tamaños y formas. Pescar con una ninfa de 7 o 5 cm no es tarea fácil, mucho menos con las cañas que usamos en estos ambientes. Una ninfa de ese tamaño que cae al agua produce una gran efecto negativo, ruido, perturbación es difícil de trabajar y sobre todo se castea desprolijamente. Si considero tener en cuenta que podemos hacerlas exageradamente de hasta 3.5 cm de largo, manteniendo las proporciones, considerando el peso de la ninfa y cual será el número de caña que vamos a usar para pescarla. Por suerte en un mismo ambiente con frecuencia, conviven ninfas de Dragon de las largas, gigantes, con ninfas más cortas y rechonchas, además dentro de cada tipología, podemos tener de distintos tamaños, en función del estado de madures de la ninfa. Esta flexibilidad natural nos permite a los atadores poder crear patrones que sirvan para pescar y no moscas que quedarán enganchadas en los árboles linderos o en la oreja de algún mosquero desprotegido o simplemente nos partirán algún tramos de la caña. 


Al principio... me ocupaba por hacer ninfas con tonos realistas. Antenas, colas detalladas,seis patas, ojos; en búsqueda de la perfección. Me olvidaba por completo que una mosca que pesca no es la que más se parece, sino la que respeta forma, proporción combinación de colores y sobre todas las cosas que se comporta como tal. Una ninfa se hunde y deriva, sus branquias se mueven, su cuerpo tiene vida.


Un adulto se posa y sin hundirse deriva calcando cada una de las olas u ondulaciones de la delgada lámina de agua. Volviendo a las dragon, tuve mucho tiempo para analizarlas y recrearlas en mi diminuto y humilde laboratorio de atado; sin dudas los dos patrones de dragón que mayores resultados me dieron, fueron, una dragon muy simple a la cual denomine Dragón Pulmarí. Haciendo referencia al río... por los buenos momentos de pesca que me dio. Pero basada en las ninfas rechonchas de las aguas Puntanas.


La otra...  una Dragon Articulada, basada en los gigantes dragones de los ríos de las pampas de altura.











Me basé sobre todo en la forma y proporciones, después el color, siempre atando algunas con una combinación de tonos, y otras con distinta combinación. 


El combinar colores no quiere decir solo mezclar dubbings. Se trata de combinar un abdomen verde oliva con patas de color verde fuerte oscuro y una caja de alas de color marrón moteada con negro. Lo primordial de las ninfas de Dragon, al igual que las Damsel, es el uso de materiales que expresen movimiento y transparencia. Primero... porque estas ninfas son extremadamente activas e inquietas y segundo, sus cuerpos son muy transparentes.


Para lograr estos efectos, es importante el uso de ciertos materiales. He podido ver ninfas de  éste tipo, donde sus cuerpos son de Chenille o hebras de Pavo Real. En este tipo de atado, pierden transparencia y movimiento. Un material ideal que combina ambas particularidades es el Dubbing Sintético. En es trabajo con éste material, trato antes de colocarlo, armar un bajo cuerpo de una lana oscura, verde oscura o pardo oscuro, luego coloco el Dubbing a la manera tradicional, y cubro el bajo cuerpo, para después peinarlo con un abrojo dejando hebras sueltas y dando volumen al abdomen, de esa manera la combinación de suaves brillos.


Los espacios entre fibras de Dubbing que quedan al peinarlo, el fondo oscuro de lana, le dan transparencia, las hebras sueltas vida y movimiento. Para las patas utilizo un collar de gallo Saddle, para los ojos monofilamento 0.9 quemado, para el Win Case cualquier pluma moteada, pavo, faisán etc. 


Para las Damsel, se debe usar esta técnica de fondo oscuro y Dubbing despeinado, pero solo para el tórax.  Es importante observar que el abdomen es delgado; igualmente las largas fibras de Dubbings,  que salen del tórax se pegan al abdomen y le dan a este, vida y transparencia; sin olvidar que un punto clave en el atado de una Damsel es la imitación de sus branquias, para lo cual como todos sabemos una cola de Marabú es ideal.

Por último... si combinan estas técnicas y suman un lazo de articulación entre el torax y el abdomen, le dan a la mosca un efecto vivo que tiene importantes resultados.



Las ninfas de efémeras... las  diminutas efémeras que derivan y se arrastran por el vientre de estos ríos, no son las mismas que las de los ríos cordilleranos, sin entrar en detalles irrelevantes de género familias y especies y para tener en cuenta a la hora de atar, ambas son efémeras, pero las de los ríos Mendocinos son mayores en tamaño y tienen en lo general color marrón oscuro, las de los ríos puntanos son más delicadas, no superan el cm de longitud, en lo común tienen entre 5 a 7 mm de largo, sus cuerpos son extremadamente delgados y su color es beige con alguna tonalidad oscura o simplemente beige.






Bien... con estos datos ya, podemos saber que si vamos a pescar con imitaciones de Efémeras en San Luis, no deberíamos usar la misma imitación que usamos en la cordillera.


Una Phaisant Tail en anzuelo #12, es una excelente imitación de una ninfa de Efémera y se adapta perfectamente a un arroyo mendocino. Pero si pretendemos pescar con una Phaisant Tail en anzuelo #12 en un río puntano, no es lo correcto. Lo he hecho y funciona, pero no es lo correcto; porque les aseguro que la trucha no la tomará por Efémera, sino por una ninfa de algún insecto más grande, como una Damsel oscura. Entonces si realmente queremos pescar con imitaciones de ninfas de efémera en San Luis, debemos hacer algo muy simple, en pocas palabras atar una Pheasant Tail en anzuelo 14, 16, 18 o 20 y utilizar unas 2 hebras de faisán para el abdomen sin dar volumen y usar hebras claras. Para mejorar aún más esta imitación y adaptarla a San Luis, creo importante reemplazar las patas de hebras de faisán, por un pequeño collar de gallo en color marrón y adelgazar el cuerpo lo más que se pueda, como me dijo alguna vez Darío, para hacer el abdomen, “apenas pintar el anzuelo con una pluma”. Recomiendo lastrar las ninfas con un pequeño segmento de alambre solo sobre el torax, para no dar volumen al abdomen, y el tórax si, cubrirlo con pavo real con algunas vueltas sin exagerar; si vamos usar un beed head, es preferible que este sea oscuro, he visto truchas rechazar mis moscas por el brillo del beed head dorado, recuerden que en San Luis las arco iris tienen demasiado tiempo para analizar las patologías de nuestras imitaciones.

A veces las profundidades de las aguas de los arroyos serranos, obliga a tener en cuenta técnicas de atado que permitan que las moscas se hundan rápidamente en lo profundo de los canales en las correderas o de los grandes pools; muchas de las arco iris trofeos se ubican a gran profundidad y si nuestras imitaciones no se sumergen rápidamente, todo el esfuerzo es en vano. Pero a la hora de atar, algo común es escuchar “hay qué lastrar más la mosca”, bien, ¿hasta que punto?, no podemos añadir peso desproporcionadamente, porque una mosca atada en anzuelo 16 que puede ser usada con una caña # 2 se transforma ahora en una munición para ser lanzada con un rifle de aire comprimido. No importa tanto el tamaño, sino el peso de nuestra mosca, no podemos adaptar nuestras cañas según el lastre de nuestra mosca, es por eso que es preferible jugar un poco con algunos conceptos físicos, para así sumergirnos en lo profundo. Usar ninfas con mucho material, no es recomendable, da volumen, superficie de apoyo, y por más que la mosca esté correctamente lastrada no sumergirá rápidamente, por esto, evitar superficies de contacto es lo recomendable para que nuestra mosca penetre con mayor velocidad, es por eso que una ninfa que tiene lastre adecuado en la zona de su torax o cabeza sin dar demasiado volumen, y un abdomen delgado y sin detalles de patas de goma y demás artilugios, tendrá mejor resultado porque profundizará rápidamente y entrará en la línea de alimentación de los peces que se ubican un poco más profundo de lo normal.

Cuando hablamos de las Chinches de Agua, y aunque su vida ninfal y adulta, siempre sea en el agua, entran en la categoría de ninfas por la forma de pescar con ellas. En San Luis, no hay río que no tenga estos insectos de extraño comportamiento.  Sin adentrar en cuestiones taxonómicas, se reconocen a grandes rasgos, dos tipos de Chinches, una similar a la denominada Chinche Vikinga, de no más de 1 cm de largo, con morfología elíptica y ovoide, aplastada como platillo.Tienen color negro, verde oliva oscuro y verde oliva claro, hay una sutil diferencia en la coloración del abdomen y alas con la zona del denominado pronoto y cabeza, estos últimos de tonalidad más clara. La segunda chinche observada, es de gran tamaño, similar a la Chinche Escorpión, denominada Chinche Gigante, tiene hasta 5 cm de longitud, no es muy frecuente pero si, está presente en aguas lentas, su morfología también es elíptica aplastada, y su color es beige a té, su pieza bucal perforante es de gran tamaño.

Para imitar una Chinche, hay que tener en cuenta su forma, para lo cual considero que una manera simple de lograrlo, es adosar y atar dos segmentos de alambre uno a cada lado de la pata del anzuelo, de esa manera achatamos la mosca y además damos peso. Para el caso de la chinche más común, la de menor tamaño, para el abdomen y tórax utilizo dubing negro y para imitar las alas y el pronoto uso dos plumas, una en color negro para cubrir abdomen y lograr las alas aplastadas al cuerpo y una beige para el pronoto y la cabeza. Las patas son de un fino elástico negro y muy cortas. Para lograr mayor vida a la mosca es ideal trabajar el dubing como se explico anteriormente.


Las Larvas de Caddis, en las cuales  recuerdo haber utilizado una imitación de Tricóptero en el Río Riocito superior, una imitación de un gran  Tricoptero, que aparece en varios arroyos de las sierras y que aquel día me dio importantes resultados. Tiene gran tamaño, similar a un gusano segmentado de hasta unos 3 cm de longitud que en sus dos márgenes exhibe numerosas agallas. Su color es verdoso oliva oscuro a verdoso oliva claro y su cabeza negra o marrón oscuro. Esta larva la logré con una simple imitación en un anzuelo de pata larga y en S, a la cual simplemente después de un bajo cuerpo de lastre, envolví Dubbing Sintético dando aspecto de gusano, utilizando una fina tanza para el segmentado y para atar las dos plumas de hebras de avestruz que coloque en los laterales para así lograr las agallas, luego la cabeza fue simplemente un cambio de coloración en el Dubbing.

Cuando hablamos de moscas secas, reflexionamos... y nos decimos casi en vos alta, que maravilloso es el mundo de las secas.  La base de nuestro deporte está fundamentada en esta forma, arte o movimiento, que permite al pescador expresarse con la línea y disfrutar del mágico segundo en el cual un pez sube, abre su boca y decide por tomar nuestra imitación. Usar y combinar los materiales correctos, lograr las proporciones con la mayor cantidad de zonas de apoyo, sin perturbar la delicada silueta de un natural adulto, es la clave de una mosca seca.

Para el atado de secas se deben reemplazar materiales, el dubing del cuerpo y las alas de cualquier otro material, cola de ternero o tip de plumas de gallina o gallo incluso ciervo, por un simple material, el CDC. Sigo utilizando el ciervo para las Langostas, algunos Escarabajos y las alas de las Caddis adultas.

Voy a entrar en detalle en una delicada y sutil Efémera adulta.  Una mosca basada en una combinación de técnicas de Iwamasa, un japonés que dedicó horas a las secas sin hackle y el maestro de  Darío Pedemonte, que lleva años usando el CDC. Las Efémeras adultas que he podido observar, muchas veces en los ríos puntanos, son demasiado delicadas y un objetivo difícil de crear con pelos y plumas. No hay tarde que en las aguas del río Grande, principalmente entre abril y mayo, estos  insectos, se reposen derivando como veleros en alta mar, sobre las aguas. Su reducido tamaño, entre 5 a 7 mm, dificulta su atado. Años de observación me llevó lograr una imitación que durara más tiempo derivando sin hundirse y que sea efectiva. El color de esta Efémera, en el primer estadio... el subimago, es gris suavemente amarillento;  el imago... es amarillo con tonalidad naranja, con alas blancas grisáceas. Después de varios intentos de prueba y error, con paciencia y lectura, logre una imitación efectiva que, en la última temporada me dio las máximas satisfacciones.  Grandes Arco Iris que, sin dudarlo... subieron por ella.  En un anzuelo #18 o #20 para secas, até una pequeña cola de fibras de gallo, abriéndolas en V para lograr mayor superficie de apoyo, luego utilizando CDC como remplazo del dubbing, realice el cuerpo, logrando cierta conicidad, después con apenas una vuelta y media de una pluma de gallo grizzli de hebra corta, realice un hackle que dividí en dos aplastándolo, cruzando el hilo en X, después con el tip de una pluma de CDC blanco colocándola en vertical realice las alas de la efémera y finalmente até mi mosca a un tipet 6X que más de una vez llego al límite de su resistencia elástica.
Tener en cuenta mucho de estas técnicas de atado y consejos, me ha permitido mejorar mi pesca y en atado, particularmente mis moscas secas y terrestres. Hace un tiempo el CDC no estaba en mi maletín de atado, una vez que lo incorpore a mi vida de atador, no puedo dejar de usarlo en cada una de mis imitaciones de adultos de efémeras, plecópteros, tricópteros, incluso en todas las terrestres.

El atado de moscas es un mundo fascinante.


Permite copiar, crear, investigar y expresarnos. Muchos años dedique a llenar mis cajas siguiendo un inventario de moscas con un sinfín de nombres, creo... conocía gran parte de los nombres de las moscas. Invertí horas a la copia de patrones y a llenar mis cajas con moscas americanas e inglesas.  


Después a buscar la perfección de las mismas, que excepto para mis realistas, dejé de hacerlo casi por completo. 


Veo en muchos negocios gran cantidad de moscas. Un sinfín de posibilidades, materiales y nombres.  Veo que se preocupan por seguir patrones extranjeros, y se exponen a la venta. Enormes moscas secas, que pierden por completo toda la delicada silueta de un adulto natural. 


Creo que el atado y la pesca con mosca no son tan complejos.  Que será más efectivo buscar los patrones en nuestros propios ríos, y no... en bibliografía extraterrestre.  Mas bien lograr con las herramientas básicas de la misma naturaleza, sin caer a materiales extravagantes. La imitación adecuada que no importe si tiene o no un nombre en inglés, más bien solo que imite lo que un pez come en su medio.  Sean estos mis preferidos insectos, hierbas, semillas o incluso otros peces.END



Dedicado a mis amigos
Jorge Aguilar Rech y Darío Pedemonte.
Autor: Sebastián Pagano.
Fotografías: Jorge Barranco, Sebastián Pagano.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
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Pescando con hierbas.

El vanguardista Matching Vegetal.

Es casi un tratado, algo inevitable y direccional... el pensar que nuestras moscas corresponden, en su totalidad a patrones del reino animal. Dentro de este bio nicho, hallamos insectos, huevos, peces, crustáceos y hasta pequeños vertebrados.

Nos dedicamos exclusivamente a comprender y observar sus costumbres, hábito y ciclos. Imitando con nuestras plumas... patrones, comportamientos y movimientos.

En esta armónica coreagrafía, hemos dejado en nuestro avance... de lado, a semillas, flores, algas o frutos. Por la simple direccionalidad de pescar con plumas y pelos a especies cazadoras. Pero, existe una inmensa diversidad de peces que son herbívoros y que representan un enorme desafío pescarlos. Carpas, pacúes, lisas, pejerreyes, salmónes siberianos... entre otros, son especies con un gran interés en otras aguas, donde no se desprecian sus dotes de sutileza, fuerza, y tamaño.



Dave Whithlock,  creo varias moscas relacionadas con frutos de mora y que eran tomadas por las carpas. También, el grano de maíz, semillas de gramíneas, flores y algunos frutos, tentado a Pacúes, Chanchas y Palometas en las aguas del litoral y la pampa húmeda.


De una simpleza estructural evidente, transmiten... que nuestro universo de atado, tiene un plano más de exploración. Un límite más allá de la tradición y el purismo.




Las distintas especies que basan su nutrición en los vegetales, toman éste arriba. En el hilo de tensión del agua y el estrato inferior a éste, es decir en proceso de hundimiento.  La tomada es generalmente suave, pero contundente. Esta característica se debe a que el estímulo pertenece a un elemento inerte e inanimado. A la vez, el mismo se fundamente en una actividad de alimentación. Por ello, su contundencia. El pez, toma el estímulo, para alimentarse exclusivamente.




La presentación de la mosca, deberá  renunciar a los conceptos pre establecidos de movimiento o ascenso... remitiéndose a la lógica de su estructura, peso y forma. Relacionándola a la ves, con su emplazamiento inmediato. Una semilla, que cae de un arbusto, puede hacerlo suavemente o bruscamente, acorde a su peso, forma y emplazamiento físico. Esto relativiza a cada circunstancia en particular, el acto de presentación. Lo que debe primar es un concepto lógico, dado lo inanimado de estos engaños vegetales, en la elección de materiales para el atado.



Aparecen en nuestro catalogo de atado nombres como Bread Fly o Mosca Pan. Tanto ésta como la Mulberry Fly o Mosca Mora y la famosa Corn Fly o Mosca Maíz, utilizada mucho por los nipones.






En simple criterio, el juego con vegetales o vegetable matching, es muy similar a la técnica de secas. Las imitaciones, son inanimadas y trabajan en superficie. Debemos, luego de observar el entorno, tomar decisiones inherentes a la presentación. Esta es indispensable.


debemos tener en cuenta la distinción que representa esta pesca y a la vez... la selectividad que representa tentar a un herbívoro. El cual como en  todo ambiente, son desconfiados, con sentidos desarrolladísimos, dado que son peces que no son predadores... son presa. Esto nos enfrenta a seres que ante la mas mínima variación de luz, o vibración extraña, patrón fuera de lo normal, o movimiento inusual del engaños, no comerán. Es decir, se pondrán en inactividad. Los herviboros no atacan... solo comen. 


Es sin dudas, una pesca selectiva, pero no hacia referencia de nuestro pez, o hacia nuestra mosca solamente. Selecciona al pescador. El cual si reúne la pericia suficiente, vera su reconocimiento en su vara. END.





Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografías: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fuentes: Goldenflyfishing, Pescaconmosca, Diego Flores.
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El Rescate del Río Foyel.

Ocurrió todo en un comienzo de temporada, en aguas abundantes de un esplendoroso río... el Foyel.

Mi compañero en la ocasión era un querido amigo, que habiendo sido mi alumno en la escuela San Huberto ya formaba parte de nuestras salidas.  Miguel, un reconocido oftalmólogo, nos había sorprendido por su cuota de adaptación a nuestros habituales campamentos.



Un viajero incansable, con más millas recorridas que un piloto de líneas aéreas, se reveló como un eximio acampante, gran cocinero, conocedor como pocos de todas las variantes del Tío Baco. Proveedor de exquisitos licores de su bodega, en especial aquellas entrañables ginebras alemanas que tanto contribuyeron a matizar aquellos fogones, pipa de por medio, con que rematábamos el día.

Miguel es un tipazo, de esos que todo lo que hacen realmente es en serio. Grababa mis clases, transcribía y analizaba posteriormente, generando todos los interrogantes del caso.

Como buen científico, es riguroso en la preparación de su equipo, registra con detenimiento el armado de su chaleco, presta debida atención a sus moscas y líderes, en síntesis, era el normal de esta pareja que integrábamos en ocasión de producirse los acontecimientos que pasaré a relatar.

El Foyel, a esa altura, pasa por la propiedad de un querido y entrañable amigo, a través de quien siempre tuvimos las puertas abiertas de toda esta zona, Don Ubaldo. Pese a la diferencia de edad, era parte del grupo. Participaba con tal entusiasmo de nuestras salidas que, ya de mayor, pudimos iniciarlo en la pesca con mosca.

Recreó el arte del atado con tanta dedicación que algunos de nosotros hacíamos uso de su stock.



El río a esa altura lo atravesamos por una pasarela construida para uso de la familia que visitábamos.

Esta sección, río arriba de la pasarela, discurre por un túnel formado por una profusa e intrincada vegetación de alrededor de doscientos metros. A continuación empezaría nuestro campo de operaciones.

La corriente venía con una intensidad que resultaba absurdo buscar distancia. En esas circunstancias, las truchas que de esto saben mucho, suelen ubicarse en cuanto remanso cercano a la orilla existe. Y allí comenzamos a pescar. Todo hacía presagiar uno de los tantos días gloriosos a los que este río nos tiene acostumbrados.

Comenzaron los primeros piques. Las marrones de la zona son excelentes, toda potencia. Alternativamente, Miguel o yo lográbamos una. El día pintaba mejor de lo esperado; los picos vecinos con algo de nieve, el valle relucía en verdes por todos lados.



Salvo la familia mencionada, el territorio no tiene muchos vecinos, por lo que el sonido del movimiento de animales nos sorprendió.

A unos cien metros río arriba, de un bosquecito en la margen opuesta, apareció una tropilla de alrededor de una docena de hermosos caballos. Con cautela, sorprendidos por nuestra presencia, se acercaron al río. Con un golpeteo singular, apoyaron sus belfos para saciar la sed. Estaban para la foto. El caballo cordillerano siempre me ha sorprendido por la belleza y brillo de su pelaje. Uno está muy acostumbrado al criollo bonaerense, tusado por todos lados. Aquellos con crines y colas al viento adquieren otra imagen.



Extasiados en la observación, grande fue nuestra sorpresa cuando el grupo con total decisión, entre relinchos y saltos, encararon la corriente y vadearon el río.

Con semejante desplazamiento de músculos, nuestro río estaría alborotado por un gran rato, por lo que la decisión de recuperar nuestras líneas para rumbear a otro lado, fue compartida sin expresar una palabra.

Pero tranquilizados los movimientos, la mayoría en compañía de su padrillo quedó expectante al grupo, que no habíamos percibido, quedara en la otra orilla.

Los rezagados eran una hermosa yegua tordilla, quien en compañía de dos potrillos, de uno y otro lado y entre relinchos trataba de obligarlos al cruce.

Los potrillos se diferenciaban por su tamaño, siendo pariciones diferentes el más pequeño acusaba por sus movimientos pocos días de estar entre nosotros.

Nos hubiese sido imposible permanecer indiferentes a los acontecimientos. Toda la música natural del río se había interrumpido por los relinchos que de uno y otro lado aunque indescifrable comprendíamos su sentido.

Ante el reclamo insistente del padrillo la yegua abordó la corriente a manotazos seguida por el mayor el más pequeño aunque demorado ingresó a la corriente en una improvisada natación al llegar al centro de la misma notamos que su fuerza era superada por esa masa de agua incontrolable.

En el mismo instante que la corriente lo desplazó en su trayectoria, la yegua saliendo en un esfuerzo extremo por sobre el agua, reinició el camino de vuelta mientras su potrillo empezaba arrastrado por la corriente a hundirse.

En los dos o tres remolinos que se formaban en el cauce pudimos ver asomar la jeta del animalito en su intento por recuperarse.

Simultáneamente parada en sus patas traseras y con un sonido desgarrante, sus relinchos y movimientos reflejaban lo dramático de la situación.

Por su lado el padrillo inquieto y respondiendo al llamado movía su tropa.

Todo esto en el mínimo tiempo en que la corriente había traído frente a nuestra posición al potrillo. Ver su cabeza y sus desesperados movimientos de manos en la superficie para desaparecer al instante, cuando el curso del cauce lo llevó por debajo de aquellas ramas, resultaba desgarrante.

Estos animales criados en la libertad de los grandes espacios, siempre conservan una distancia prudencial de cuanto bípedo se les cruce y, en nuestro caso, uniformados como mosqueros, no éramos un referente local al cual ellos estuviesen acostumbrados.

Pese a ello, en un tiempo casi irreal, encararon a la disparada hacia nuestra dirección, pasando junto a nosotros.

Nuestro bloqueo fue total, nos inmovilizó semejante despliegue de fuerza incontenible.
La sensación de alivio al verlos alejarse nos permitió recuperar el aliento y comprender sus motivos.

A la carrera y puro instinto, el grupo encolumnado ingresó a la corriente, liderados por el espectacular alazán y ante nuestros ojos, crearon a la disparada una barrera en movimiento que interceptó la trayectoria del agónico potrillo. Con los sucesivos golpes de cada uno de ellos y usando la corriente, depositaron al exhausto animalito en la arena de la playa, desarticulado grotescamente recibió a su madre que al galope ya estaba a su lado.

Ver a la yegua tratando a lengüetazos y relinchos de serenar al accidentado mientras el resto entre corcovos soltaban destellos de agua al viento nos hizo emocionar.

Un infinito silencio fue nuestra única expresión a base de instinto la naturaleza nos había dado una lección de vida que siempre recordaremos.END


Autor: Darío Pedemonte
Editor: Jorge Aguilar Rech
BROWN TROUT ARGENTINA. 
2.011